Malaria, enfermedad en proceso de erradicación en México

Aún se encuentran puntos de infección en Chiapas (frontera con Guatemala), Campeche, sur de Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Jalisco, así como en el límite fronterizo de Durango y Nayarit, Sinaloa y Sonora.

México, D.F.-La malaria o paludismo es una enfermedad que está considerada por las autoridades sanitarias en una etapa de pre-erradicación en nuestro país, ya que el número de casos que se reportan oficialmente no llegan al millar por año.

Sin embargo, señaló Filiberto Malagón Gutiérrez, jefe del Laboratorio de Malariología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estas cifras no incluyen los casos que ocurren en zonas de conflicto donde hay focos de transmisión y que se ubican en las costas del Pacífico y Golfo de México.

“Debido a esa situación, en algunos estados los datos oficiales con los que se cuentan son parciales porque no hay forma de internarse en dichas entidades de manera confiable”, señaló en entrevista.

De acuerdo con datos publicados por el Departamento de Microbiología y Parasitología de la UNAM, la malaria es causada por organismos microscópicos del género Plasmodium. En México, los casos que se reportan son casi exclusivamente Plasmodium vivax y raros son los de Plasmodium falciparum. En el año 2013, el país reportó 499 casos.

Malagón Gutiérrez, quien fundó el Laboratorio de Malariología en 1970, mencionó que los puntos de infección se encuentran en: Chiapas (frontera con Guatemala), Campeche, sur de Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Jalisco, así como en el límite fronterizo de Durango y Nayarit, Sinaloa y Sonora.

El trabajo que lleva a cabo el investigador es una de las vertientes de la investigación que se realiza sobre la malaria, una enfermedad cuya mortalidad se ha podido reducir significativamente gracias a las investigaciones que realizó hace 40 años Tu Youyou quien fue reconocida con el Premio Nobel de Fisología o Medicina 2015.

A la química-farmacéutica china se le premió por el descubrimiento de un compuesto clave para combatir a la malaria. Youyou analizó la eficacia de 380 extractos de plantas en animales infectados de paludismo, el mejor compuesto fue la artemisinina, la cual pudo extraer al cocer plantas de ajenjo chino (Artemisia annua). En la actualidad, la artemisinina se sigue extrayendo del ajenjo y es usada junto con otros fármacos permitiendo reducir la mortalidad de la malaria un 20% en adultos y hasta un 30% en niños.

El Nobel de Medicina 2015 Youyou lo compartió con el irlandés William Campell y el japonés Satoshi Omura, quienes fueron premiados por el diseño de terapias contra enfermedades causadas por gusanos.

La malariología

Filiberto Malagón tomó la decisión de iniciar investigaciones sobre malaria cuando volvió de la Universidad de Londres, donde hizo un posgrado con el profesor Percy Granham, quien pidió al investigador mexicano traer a su regreso a México la cepa de Plasmodium berghei, debido a que un amigo suyo, Rodolfo Pérez Reyes, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, la requería para trabajar.

“Llegué a México con un tubito con la sangre de un ratón en el bolso y para que la cepa sobreviviera se inocularon tres ratones en el laboratorio”. Después de varios días el científico observó a través del microscopio que los parásitos habían infectado con éxito a los ratones.

Una vez que llevó uno de esos ratones a Pérez Reyes con la cepa que necesitaba para sus estudios, “me quedé con dos ratones, y para no matar la cepa decidí dedicarme a la investigación de la malaria”.

La incursion inicial del grupo de investigación de Malagón Gutiérrez fue estudiar la factibilidad de una vacuna contra la malaria. El primer problema con el que se encontró fue que para producir una vacuna de aplicación generalizada era necesario contar con grandes cantidades de antígeno y para obtenerlo se requería aprender a cultivar los plasmodios. Una vez que revisó él junto con su equipo de trabajo la literatura sobre el tema, se dieron cuenta que nadie hasta ese momento había cultivado dichos parásitos, no porque no hubiera habido intentos, sino porque estos no se dejaban cultivar.

“Nuestra hipótesis inicial, fundamentada en los primeros estudios de ultraestructura de los parásitos de la malaria, fue que estos parásitos estrictamente no eran intracelulares y que por lo tanto podrían cultivarse en medio carentes de células; es decir, en cultivos axénicos (que consiste en una sola especie microbiana proveniente de una sola célula). Desde entonces Malagón Gutiérrez se ha dedicado al estudio del cultivo axénico de Plasmodium.

“A la fecha contamos con cultivos de plasmodios humanos y de ratón; pero ocasionalmente hemos revertido esas formas a sus plasmodios originales, así que desde el punto de vista experimental el cultivo axénico de plasmodios no existe, aunque ahí estén, pero aún no somos capaces de reconocer los detalles que nos permitan reproducir esas reversiones de Plasmodium de roedor a placer”.

En el transcurso de la investigación han surgido diversos estudios que han permitido hallazgos interesantes, como la transmisión oral de la malaria, el papel de la malaria en el desarrollo de cáncer, así como el análisis sobre la evolución de plasmodios a partir de una coccidia ancestral, y el papel que podría jugar en la transmisión actual de la malaria. Las coccidias son parásitos intestinales del mismo Phylum que los plasmodios, que se transmiten por ooquistes (formas de resitencia) que se eliminan en las heces.

La malaria

Se transmite mediante la picadura de mosquitos del género Anopheles, aunque en ocasiones también por transfusión sanguínea y raramente de manera congénita, “se considera que en nuestro país los vectores prevalentes son Anopheles pseudopunctipennis, An. Albimanus y An. punctimacula”.

De acuerdo con el último reporte de la Organización Mundial de la Salud, se estima que 3.2 mil millones de personas se encuentran en riesgo de infección y de sufrir la enfermedad en 97 países. En la actualidad, esta infección parasitaria provoca la muerte en más de medio millón de personas al año.

Según el investigador Malagón Gutiérrez, los esfuerzos de la Campaña Nacional para la Erradicación del Paludismo (CNEP) y otros programas posteriores que ha implementado el gobierno federal han mantenido bajo control esta enfermedad, “pero aún hay mucho qué explicar y descubrir desde la ciencia”.

Doctor Filiberto Malagón Gutiérrez, jefe del Laboratorio de Malariología de la Facultad de Medicina de la UNAM. (Foto: Elizabeth Ruiz Jaimes/AMC.)

Doctor Filiberto Malagón Gutiérrez, jefe del Laboratorio de Malariología de la Facultad de Medicina de la UNAM. (Foto: Elizabeth Ruiz Jaimes/AMC.)

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