“Quisiéramos respirar un ambiente de paz, no un ambiente de pólvora”: Obispo

Foto: Misael Camarillo / MIRADOR

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Zacatecas, Zac.-Sigifredo Noriega Barceló, obispo diocesano de Zacatecas, emitió este domingo su mensaje de fin de año en el que menciona que es este un tiempo fuerte de reflexión, de balance y propicio para volver a soñar.

Dijo que con el año nuevo vienen nuevas oportunidades. “Vivimos el ciclo festivo de la natividad de Jesucristo, tiempo y espacio que favorecen un saludo afectuoso y el deseo de abundantes bendiciones para cada una de las personas que nos acompañan en el trajín de cada día”.

Agregó que se cierra un ciclo de vida para abrir otro nuevo, y se inicia con esperanza e incertidumbre el año 2016. Nostalgia, añoranzas, melancolía, memoria agradecida, soñar, desear, anhelar y hacer proyectos. En la vida hay fechas especiales y significativas con diferentes cargas de inspiración y compromiso, y ésta es una de ellas.

Es un tiempo propicio para replantearnos valores, actitudes, propósitos y corresponsabilidades, expuso. El año que está terminando empieza a ser la historia que hemos construido juntos, en familia, con los compañeros, la sociedad, la Iglesia y la gente sin nombre. La conciencia es el mejor juez de decisiones, acciones, omisiones, solidaridad y complicidades, advirtió el prelado.

El veredicto del examen de conciencia debe ser base para soñar y proyectar el futuro. “Ojalá que ninguna de tus acciones haya sembrado inhumanidad en tus relaciones con el prójimo y con la casa común”, dijo.

El año que empieza es otra oportunidad de imaginar el mundo que anhelamos y necesitamos, y para decidir qué hacer para construirlo, aunque lo más importante empieza en casa, en familia, y se hace en equipo, con responsabilidad. Los niños y adolescentes están siendo artífices de una nueva sociedad que todavía no es, mientras que los adultos debeos aportarles algo, si surge de la esencia humana y de los valores fundamentales para que ese cometido se logre con la experiencia del pasado y la esperanza de un futuro de dignidad y de paz.

Indicó que el Papa Francisco en su mensaje del primero de enero, Jornada Mundial de la Paz 2016, convoca a hacernos corresponsables en la lucha contra todas las formas de indiferencia que hay en nuestra casa común y dice que “sólo venciendo la indiferencia vamos a conquistar la paz”.

Nos recuerda, agregó, que Dios no es indiferente, sino que le importa la humanidad y que no nos abandona. “Pensemos en aportar nuestros dones para que 2016 sea el mejor año de la historia; tu iniciativa y entrega significan un destello de esperanza para hacer más habitable este mundo y contrarrestar la barbarie que nos acecha de diferentes maneras”.

Por otro lado, acerca del año electoral que está en puerta, dijo que no sólo nos debemos fijar en las personas que buscan un cargo de elección popular, sino también en los ciudadanos a quienes se pretende servir, y convocó a “ser sembradores del bien, lo que significa quitarse de la cabeza las famosas campañas negras, pues no hacen más que destruir la confianza”.

“Yo no creo en una autoridad que llegue con trampas, con mentiras y pisoteando al prójimo, expuso Noriega Barceló, y no confiaría en una autoridad que hiciera eso”. Todo tenemos el derecho legítimo de aspirar a un puesto de elección popular, pero hay que usar los medios adecuados, de manera que hay que ser respetuosos y humanos.

Sobre la ola de violencia que se ha dejado sentir en la entidad, asevero que “a todos nos duele y mortifica esta realidad que estamos viviendo, y sufro con los que sufren; quisiera abrazar a todas las personas que han perdido a un ser querido”.

Asimismo, hizo una llamado “a las personas que hacen el mal”, a quienes no sólo hay que dejarlas al juicio de Dios, sino también al juicio humano. Además, “todos tenemos que buscar las causas por las cuales está pasando esto, y si hay corrupción, impunidad o debilidad en nuestras decisiones, tendremos que hacer lo que nos corresponde y aplicar la ley.

Se trata de que se aplique la ley con humanidad y justicia, con la esperanza de que se pueda ir reduciendo los índices de violencia, pues ésta siempre será mala, aunque en este tiempo de Navidad la sentimos más, señaló. “Quisiéramos respirar un ambiente de paz, no un ambiente de pólvora”, concluyó.

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