Anticorrupción sí, pero con continuismo

Por: Gabriel Contreras Velázquez

TelloZacatecas, Zac.-La retórica de Tello cuando habla de corrupción no da a lugar a dudas: es un hombre honesto, recto y duro, siempre y cuando estos valores no le estorben para enfrentar sin distingo un problema que, durante el sexenio de su amigo Miguel, ha exudado alquitrán en la estructura de gobierno desde los altos mandos.

Con una propuesta tibia y una actitud muy firme, aseguró a Gerardo de Ávila –nuevo director del siempre oficialista “El Sol de Zacatecas”, por directriz de Mario Vázquez Raña- que en política él no vende “cosas irreales o simplemente promesas”. Y es cierto.

Es políticamente correcto, pero permea el vacío de contenidos. Ha echado a andar la idea de un Sistema Estatal Anticorrupción (real) que obedezca a sus intereses, no que sancione con la “palabra de ley” (hueco). El proyecto, que no promesa, tiene viabilidad y puede llevarse fácilmente a la práctica de llegar él al gobierno.

Que dicho Sistema funcione para impartir justicia indiscriminadamente es otro asunto muy distinto, ya que pretende que en la estructura de dicho régimen operen personajes capaces y probados pero cercanos al gobernador Alonso Reyes. Para colmo, el evento donde lanzó su idea “anticorrupción” fue apoyado logísticamente por Gema Mercado (funcionaria de gobierno) en el auditorio del Consejo Zacatecano de Ciencia y Tecnología. El mensaje es inequívoco, cercanía antes que ruptura.

Luego, involucra a las dependencias y organismos públicos encargados del Acceso a la Información, Transparencia, Rendición de Cuentas, en una suerte de ente fiscalizador con el único objetivo político de que el gobernador tenga poder absoluto sobre la lucha anticorrupción.

¿Más grave? Los funcionarios que hoy encabezan esos mismos órganos y dependencias mantienen una relación de lealtad (adherida por intereses individuales) con el actual mandatario, y con quien podría ser su sucesor.

Pero no es simulación. Tello no puede plantear dotar de autonomía a un ente fiscalizador de ese tamaño –paso obligado si se busca que la lucha contra las malas prácticas además de sentido tenga resultados tangibles- porque al día de hoy su fidelidad para con Miguel Alonso es el tamiz con el que diagnostica, decide y acciona.

Estoy de acuerdo con Tello cuando manifiesta su honestidad y asegura que no vende proyectos impalpables. Es transparente y pone en claro que el continuismo (con caras muy conocidas) será la constante, si gana la elección.

No importa que un grupo de empresarios emblemáticos, durante la comida que le organizaron en Trancoso días atrás para platicar sobre su proyecto, se hayan ido a la yugular contra el evidente enriquecimiento (ilícito) de unos cuantos funcionarios en este sexenio. Les asistió la razón cuando compararon los años de trabajo que ellos necesitaron para formar un valioso patrimonio, y el meteórico ascenso de la economía de unas cuantos personalidades (y familiares del gobernador) de 2010 a la fecha. Saben, conocen y señalan claramente que en este sexenio lo privado equiparó completamente a lo público.

Tello, con la honestidad que imprime a su campaña, tan sólo prometió que durante su gobierno no habría ese tipo de prácticas (especialmente la famosa “peseta”), pero quedó corto a la hora de traer a justicia con “palabra de ley” a los funcionarios que sostienen cuantiosos patrimonios de dudosa procedencia, y de fechas recientes.

Sin embargo, no miente. Su compromiso por ahora es castigar en su quinquenio; no a quienes resulten responsables del mal manejo de los recursos públicos de este sexenio, ni sancionar los conflictos de interés (donde pivotea la figura de Juan Alonso) y abuso de poder que le han hecho saber con constancia desde hace un par de años (recordemos que el gremio de constructores fue el primero en señalarle dichas irregularidades en 2014).

Lo que sí debe de preocuparle al candidato, especialmente a su equipo de campaña, es generar una estrategia de defensa en contra de los ataques (con información y con fuertes rumores) del que será objeto por parte de sus contrincantes.

La coalición PAN-PRD ya ha iniciado con los mensajes de proselitismo en contra del endeudamiento y la corrupción característicos del sexenio de Miguel Alonso. Ya sea Rafael Flores o Pedro de León -quien aseguró en el noticiero sabatino “Teleférico” que su cuñado “quedó a deber un buen gobierno”- en la oposición aprovecharán cualquier espacio para incrementar el tono de las acusaciones y evidencias de malos manejos que regaló el mandatario actual por omisión, a la opinión pública.

En Morena las cosas no deberán ser menos distintas. Aunque David Monreal aborde el tema con disimulo y sin ganas de otorgar mucho a los medios ya tiene encima el ejemplo de su hermano. El pasado 14 de marzo el jurídico de la delegación Cuauhtémoc inhabilitó a diez ex funcionarios públicos por prácticas fraudulentas, extorsión en obras y abuso de poder. Moral y políticamente David estará obligado a seguir ese camino.

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