Violación a los derechos profundiza la desigualdad

  • Trabajadoras marginadas e invisibilizadas

Gabriela Ramírez

SemMéxico.- Miles de mujeres que laboran como trabajadoras en hogares, jornaleras agrícolas, trabajadoras migrantes temporales y maquiladoras son víctimas de reiteradas violaciones a sus derechos humanos laborales. Esta situación limita su desarrollo y profundiza las brechas de desigualdad.

A pesar de su contribución a la economía nacional, estos sectores siguen marginalizados en invisibilizados, situación  que obliga a estas mujeres a trabajar en condiciones inhumanas, de largas jornadas, sin prestaciones y con sueldos raquíticos.

Por ello, muchas de éstas mujeres han impulsado procesos organizativos, con la finalidad de poner un hasta aquí a estas violaciones. Muestra de ello fue la Cuarta Reunión Coordinadora Nacional de Defensoras de Derechos Humanos Laborales  que tuvo lugar en la Ciudad de México el pasado 3 y 4 de junio.

En esta reunión convocada por la organización Prodesc, acudieron defensoras de derechos laborales, de organizaciones de base de estos cuatro sectores, con la finalidad de reflexionar, compartir experiencias y construir un mecanismo de incidencia política que pueda verse reflejado en el cambio de sus condiciones laborales.

Según la organización Prodesc, de las trabajadoras en México, el 71 por ciento son madres. El 97 por ciento de las mujeres que trabajan, realizan también trabajo del hogar.  El 13 por ciento de las mujeres que trabajan, sólo han estudiado hasta la secundaria.

En la ciudad de México 4 de cada 10 mujeres dejan su empleo o son despedidas por acoso  y hostigamiento sexual; y solo una de cada diez, ocupa un puesto directivo.

Datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres en México ganan salarios entre 15 y 20 por ciento en promedio, menos que los varones , por realizar la misma actividad.

Estas desigualdades se acentúan en los sectores marginados de la economía. Así lo explica Norma Cacho, organizadora de Prodesc y responsable de seguimiento a la coordinadora.

“Muchas de estas mujeres trabajan más de ocho horas, algunas están todo el día en el rayo del sol, hincadas, sin la posibilidad de comer, sin seguro médico, sin prestaciones. Tienen sueldos que van de los 80 a los 120 pesos al día, y muchas son madres y jefas de familia”.

Por ello, explica Norma Cacho, este espacio de la Coordinadora, surge como una iniciativa de articulación, de reflexión colectiva, para mejorar condiciones laborales de mujeres trabajadoras.

En esta cuarta reunión se dieron cita mujeres de 17 organizaciones de Chiapas, Guerrero, Morelos, Chiapas, Guerrero, Sinaloa y Coahuila.

Las trabajadoras temporales

María de los Ángeles Soto, una de las asistentes, forma parte de la Colación de Trabajadores y Trabajadoras temporales de Sinaloa. Ella viajaba hasta dos veces al año a Estados Unidos. Trabajó en una empresa que enlata camote y en la pela de cangrejo de río (crawfish).

“Llevamos ya algún tiempo trabajando por nuestros derechos. Estamos buscando que los reclutadores no nos pidan dinero para llevarnos, que podamos allá tener un espacio digno para vivir, para comer, que no estemos 15 personas en un tráiler, que vivamos y trabajemos en igualdad de condiciones que aquellas personas que son amigos o parientes de los reclutadores”.

María de los Ángeles
explica que gracias a la ayuda de Prodesc y a la organización  de su Coalición, ya han logrado entablar dos demandas en contra de reclutadores que les exigían dinero para llevarlos trabajar.

“No ha sido fácil, a mi hace dos años que no me dan trabajo, pero no importa, yo voy a seguir porque no puede ser que nos traten mal. Nosotras vamos a trabajar y vamos a hacerlo bien, no merecemos vivir en condiciones denigrantes. Nosotras vamos para poder tener dinero que mandar a nuestras familia, es algo digno y aquí o allá necesitamos que se respeten nuestros derechos”.

Las trabajadoras domésticas

Justina Hermillo Martínez es trabajadora doméstica desde los nueve años. Vive en Chilpancingo, guerrero y ella ha impulsado la formación de la Red de Mujeres Empleadas del Hogar de esa entidad.

“Buscamos que nos respeten, que no nos discriminen, que valoren nuestro trabajo. ¿Cuántas personas no podrían hacer su trabajo sin nosotras? Merecemos que respeten nuestros derechos, que no nos den las sobras de la comida, que nos permitan usar los baños, que no nos acusen de robo solo para despedirnos sin más razón. Nosotras hacemos nuestro trabajo, con gusto, nos encariñamos con la gente, dejamos de cuidar a nuestros hijos por cuidar los de otras mujeres”.

Justina dice que la lucha por sus derechos no ha sido fácil, pero que poco a poco van generando cambios. Esta red, que está integrada por 258 mujeres,  busca que las trabajadoras puedan tener seguro, vacaciones, aguinaldo, entre otras cosas.

 

Las trabajadoras domésticas

Justina Hermillo Martínez es trabajadora doméstica desde los nueve años. Vive en Chilpancingo, guerrero y ella ha impulsado la formación de la Red de Mujeres Empleadas del Hogar de esa entidad.

“Buscamos que nos respeten, que no nos discriminen, que valoren nuestro trabajo. ¿Cuántas personas no podrían hacer su trabajo sin nosotras? Merecemos que respeten nuestros derechos, que no nos den las sobras de la comida, que nos permitan usar los baños, que no nos acusen de robo solo para despedirnos sin más razón. Nosotras hacemos nuestro trabajo, con gusto, nos encariñamos con la gente, dejamos de cuidar a nuestros hijos por cuidar los de otras mujeres”.

Justina dice que la lucha por sus derechos no ha sido fácil, pero que poco a poco van generando cambios. Esta red, que está integrada por 258 mujeres,  busca que las trabajadoras puedan tener seguro, vacaciones, aguinaldo, entre otras cosas.

Con información de  www.semmexico.org

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