“PRIVATIZAR EL CAMPO MEXICANO SERÁ EL TIRO DE GRACIA PARA EL PAÍS, URGE SU RESCATE”: DMA

 

“El campo mexicano se encuentra en estado crítico y aunque millones de mexicanos dependen de esta actividad, se encuentra abandonado, por ello es necesario que el Gobierno Federal implemente un plan emergente de subsidios, se modifique la ley de ingresos para destinar mayores recursos en apoyo al campo, sobre todo en cuanto al subsidio en diesel, energía eléctrica y fertilizantes para abaratar los costos de producción y obtener mejores ganancias y precios para el mercado”, sostuvo el Senador de la República, David Monreal Ávila mediante punto de acuerdo.

Refirió que millones de mexicanos aún subsisten gracias a este sector, que el Gobierno quiera desconocer esta realidad y olvidar a este gremio, no será tarea fácil, “como agricultor, me comprometo a defender y luchar por los intereses de los productores campesinos que necesitan de apoyos y subsidios para subsistir e intentar ser competitivos”.

Monreal Ávila aseveró que el proyecto de reforma de privatizar al campo mexicano propuesto recientemente por Peña Nieto, será el tiro de gracia que el país sufrirá y que lo llevará, sin freno alguno, a entregar la soberanía alimentaria y de recursos naturales a las arcas extranjeras.

No basta sólo con rescatarlo, es necesario modernizarlo y hacerlo competitivo, no será suficiente solamente dar pequeños apoyos para aminorar el problema; las circunstancias requieren una renovación total de la política hacia este sector y ver en él una palanca de desarrollo para el país.

Es urgente que se ejerciten acciones verdaderamente encaminadas a mejorar la situación del campo en México, de no atender los problemas de este sector económico se pone en riesgo la estabilidad y la soberanía alimentaria de la nación.

La situación económica del campo en México, representa una urgencia nacional que ha sido ignorada y que hoy plantea un reto mayúsculo en todos los sentidos, en la transición al neoliberalismo en México, el campo fue completamente abandonado, dejó de ser del interés de los gobiernos, lo consideraron cosa del pasado.

Desde hace ya varias décadas, este sector económico ya no es un motor de progreso y avance en el país, pero en el discurso y en la demagogia se le sigue utilizando para la vendimia electoral de promesas incumplidas; los gobiernos federales y estatales siempre haciendo promesas de rescatar a los productores del campo, y los resultados nunca llegan.

En días pasados me reuní con productores agrícolas zacatecanos, para escuchar sus problemáticas, inquietudes y necesidades, y solo bastó con escuchar las dificultades que han tenido que enfrentar, derivadas del aumento de gastos en los insumos que utilizan para la producción de sus cosechas, para darse cuenta del abandono en que se encuentra el campo, tanto en Zacatecas, como en todo el país por parte del Gobierno Federal y de los Gobiernos locales.

Estos aumentos han conducido a que cerca del 95% de las empresas agrícolas establecidas en el Estado se encuentren inscritos en el buró de crédito y en procesos de ejecución de garantías, lo que amenaza con aniquilar sus finanzas y con ello, la seguridad económica y alimentaria de miles de familias.

Otro problema grave son los programas de apoyos productivos al campo, los cuales han sido sub-ejercidos por los órganos de gobierno correspondientes, así como asignados de forma clientelar a caciques locales, que no tendrían por qué ser apoyados ni mucho menos beneficiados, sacrificando el bienestar de miles de agricultores que verdaderamente sí necesitan de apoyos y subsidios para cosechar lo mínimo indispensable y poder al menos subsistir.

Con las reformas aprobadas recientemente, no se dará ningún beneficio para los campesinos, sino por el contrario, se les están exigiendo más requisitos, que hace casi imposible mantener sus actividades agrícolas.

Lamentablemente, este panorama no es exclusivo del estado de Zacatecas, algo similar ocurre en todo el país, los pequeños y grandes productores ven amenazados sus patrimonios; por un lado,

debido a la falta de verdaderos programas de apoyo al campo, y por otro, por la dominación que hacen empresas transnacionales sobre el mercado agrícola, dejando en desventaja a los productores del campo mexicano.

Queda claro entonces, dijo, que el problema del campo no solo afecta a los productores, también a toda la sociedad mexicana, debido a que los precios de algunos productos de la canasta básica dependen de las buenas cosechas que tengan los trabajadores del campo.

Por ello, es necesario que se implemente un plan emergente y se modifique la ley de ingresos, “es urgente que se le ponga atención a una actividad, que por años ha sido el sustento de nuestro país y de los propios mexicanos”, adujo.

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