Los trabajadores domésticos, un sector altamente desprotegido; debe atenderse: Monreal

México, D.F.-Al señalar que los trabajadores de este país cuentan con un respaldo a través del derecho laboral, el Senador de la República, David Monreal Ávila afirmó que éste ha dejado mucho que desear y uno de los sectores más desprotegidos es el de los trabajadores domésticos.

Al presentar una iniciativa de ley a favor de este sector, el legislador federal refirió que el trabajo es algo propio de la vida humana, el hombre al trabajar crea algo útil, pero siempre dirigido a un fin, el ser humano trabaja por tener un desarrollo individual, económico y social.

Con ello, el artículo 123 de la Constitución Política Mexicana se convirtió en la máxima constitucional a favor de la justicia de los trabajadores, considerando al ser humano como miembro de un grupo social, no como un objeto económico, incluso, el artículo en mención se convirtió en un modelo adoptado posteriormente por legislaciones de otros países.

De entre sus múltiples modificaciones destaca la recientemente aprobada “Reforma Laboral”, la cual fue una propuesta de carácter preferente por parte del Ejecutivo Federal, lo que llevó al Congreso de la Unión a pronunciarse sobre dicho proyecto en un plazo breve y así, en medio de un largo debate, el 30 de noviembre de 2012 fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el Decreto por el que se reformaron, adicionaron y derogaron diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo, el cual entró en vigor el 1 de diciembre de ese año.

Bajo la justificación de que se “construiría un marco que permitiría incrementar la oferta laboral, alentaría la productividad de las empresas, y elevaría la competitividad del país”, la Reforma Laboral estuvo integrada de cinco objetivos:

1) Favorecer el acceso al mercado laboral y la creación de empleos;

2) Fortalecer la transparencia y democracia sindical;

3) Otorgar mayores facultades de vigilancia a las autoridades del trabajo;

4) Fortalecer la equidad de género, inclusión y no discriminación en las relaciones laborales, y;

5) Modernizar la justicia laboral.

Lo anterior solo quedo en buenas intenciones, y la reforma laboral no significó un gran avance en la protección del trabajador, por el contrario, se adicionaron principios como el “outsourcing” que no es otra cosa más que la subcontratación, es decir, una empresa contrata a otra empresa, para que realice determinados servicios o tareas dentro de la empresa matriz.

A casi dos años de su aprobación, la Reforma Laboral del Gobierno Federal quedó en letra muerta, y no cumplió con las expectativas esperadas, ya que no condujo a un crecimiento de productividad del trabajo como se prometió en su momento.

Así, la Reforma Laboral no ha cubierto los objetivos esperados, ha sido todo lo contrario, violenta los derechos de los trabajadores, incrementa el poder de la parte patronal, limita el empleo a los jóvenes, mujeres, discapacitados e indígenas; y no ha logrado establecer incentivos eficaces para impulsar el trabajo formal y continúo, lo que hace evidente que las leyes laborales mexicanas, fuera de brindar protección al trabajador, lo vulneran.

Lo anterior es preocupante, en marzo del presente año, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, a propósito del “Día Internacional del Trabajador Doméstico”, informó que en 2013, la población ocupada en México dedicada al trabajo doméstico remunerado en hogares particulares sumó más de 2 millones de personas.

Agregó que nueve de cada 10 trabajadores domésticos remunerados son mujeres y la edad promedio de los trabajadores domésticos remunerados en México es de 40.2 años.

El documento exhibe que el 13.0% de los trabajadores domésticos cumplen una jornada laboral superior a las 48 horas por semana. De los trabajadores domésticos remunerados 34.6% percibe un salario mínimo o menos. Asimismo, 2 de cada 100 trabajadores domésticos tienen acceso a servicios médicos como prestación laboral.

Lamentablemente, México ha mostrado muy poco interés en emprender acciones reales y efectivas que protejan a los trabajadores domésticos. Por ejemplo, el Ejecutivo Federal no ha concluido la revisión del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo, y en consecuencia, no ha sido enviado para su ratificación a esta Soberanía.

Actualmente, la Ley Federal del Trabajo dedica un capítulo especial a los trabajadores domésticos, en el cual se fijan ciertas obligaciones a cargo del empleador, como guardar consideración al trabajador del hogar, absteniéndose de propinarle cualquier mal trato; proporcionarle un local cómodo e higiénico para dormir, alimentación sana y satisfactoria y condiciones de trabajo que aseguren la vida y la salud; y cooperar para la instrucción del trabajador “doméstico.

De igual manera, se estipulan obligaciones específicas en caso de enfermedad del trabajador, tales como pagarle el salario que le corresponda hasta por 1 mes; proporcionarle asistencia médica (si la enfermedad no es crónica), en tanto se recupera o se hace cargo de él algún servicio asistencial. Si la enfermedad es crónica, el empleador tiene la obligación de proporcionarle asistencia médica hasta por 3 meses (si el trabajador ha prestado sus servicios durante un mínimo de 6 meses). Por otro lado, si el trabajador muere, el patrón sufragará los gastos del sepelio.

Lo anterior, sostuvo, es un avance en la protección del trabajador, sin embargo en la legislación laboral mexicana actual no existe una norma que regule las jornadas de trabajo de los empleados domésticos, lo cual, es de urgente resolución debido a los abusos por parte de los patrones que se suscitan.

Lo más que se ha hecho por regular esta arbitrariedad, es la nueva redacción del artículo 333 de la Ley Federal del Trabajo que establece que los trabajadores domésticos que habitan en el hogar donde prestan sus servicios deben disfrutar de un descanso mínimo diario nocturno de nueve horas consecutivas, además de un descanso mínimo de tres horas entre las actividades matutinas y vespertinas. Lo que en la implementación resulta una jornada “ordinaria” de 12 horas al día, excediendo cuatro horas lo estipulado por la Ley y generalmente esto trae como consecuencia injusticias y abusos por parte del patrón

Con el objeto de hacer del trabajo decente una realidad para los trabajadores domésticos mexicanos, es necesario que en la legislación mexicana quede expresamente establecidas acciones destinadas a mejorar la protección y las condiciones de trabajo de los empleados del hogar.

Para ello, es importante modificar los vacíos jurídicos que dejó la Reforma Laboral, y que generalmente violentan los derechos de los trabajadores domésticos, como lo es, la jornada máxima de trabajo.

“Por ello propongo que los trabajadores domésticos que habitan en el hogar donde prestan sus servicios deberán disfrutar de un descanso mínimo diario nocturno de nueve horas consecutivas, además de un descanso mínimo diario de tres horas entre las actividades matutinas y vespertinas. La jornada laboral de los trabajadores domésticos será en un máximo legal de ocho horas diarias, y de cuarenta y cuatro horas semanales”, finalizó.

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