Armonización en leyes secundarias de la reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales marca un antes y un después en la vida laboral del país, al establecer reglas claras que brindan certeza jurídica a millones de trabajadoras y trabajadores aseguró la senadora la presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, la senadora Geovanna Bañuelos.
En tribuna, la también integrante del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo (GPPT) explicó que las modificaciones plantean una transformación profunda del modelo laboral en México, manteniendo jornadas diarias de ocho horas, sin afectar salarios ni prestaciones.
“Esta medida responde a una demanda histórica de justicia social y dignificación del trabajo”, aseveró.
Asimismo, dijo, se busca privilegiar el diálogo y la corresponsabilidad, al permitir que personas trabajadoras y empleadoras acuerden un esquema específico de la jornada laboral; y establece límites claros para las horas extra, otorgando a las y los trabajadores la posibilidad de elegir entre mayor tiempo de descanso o una compensación económica adicional.
Entre los avances más relevantes, Geovanna Bañuelos resaltó que se contempla la implementación de un sistema de registro electrónico para el control de las horas laborales, fortaleciendo la transparencia y el cumplimiento de los derechos laborales.
“En un acto de justicia social, la reforma reconoce y corrige una desigualdad histórica que afecta principalmente a las mujeres, quienes enfrentan una doble carga al combinar el trabajo remunerado con labores de cuidado no remuneradas”, mencionó.
Además, dijo, la reforma cristaliza principios fundamentales: el derecho al descanso, la dignidad del trabajo y la libertad de las personas para no someterse a jornadas injustas.
“Reducir la jornada laboral no es solo una medida técnica, sino una decisión política orientada a mejorar la calidad de vida, proteger la salud física y mental, disminuir accidentes laborales y fortalecer la estabilidad en el empleo”, aseveró.
Geovanna Bañuelos recordó que México ha sostenido su crecimiento económico sobre jornadas largas, desiguales y profundamente injustas. Sin embargo, más horas no han significado mayor bienestar, sino precarización.
En este sentido, enfatizó que la reforma se alinea con estándares internacionales promovidos por la Organización Internacional del Trabajo, la Organización Mundial de la Salud y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, reafirmando el compromiso de México con un modelo laboral más humano y sostenible.
“La evidencia internacional es clara: trabajar menos horas, en mejores condiciones, permite producir más y mejor. Reducir la jornada laboral también es avanzar hacia la igualdad. Es abrir espacio para lo verdaderamente importante es el tiempo para la familia, tiempo para el cuidado, tiempo para vivir”, concluyó.