En deplorable estado Archivo Histórico de Mazapil

Archivo Histórico MazapilZacatecas, Zac.- “No podemos dejar que el archivo histórico de Mazapil se pierda”. Así concluyó su exposición la Maestra en Historia Claudia Elena D. Caldera, directora del Archivo Histórico del Municipio de Mazapil, durante el Foro “Estado que guarda los archivos en Zacatecas”, en el que dejó claro el deplorable estado en el que se encuentra el legado documental de esa rica región del semidesierto zacatecano.

Sostuvo que se han hecho las debidas denuncias sobre esta condición a la presidencia municipal de Mazapil, donde se les sugirió que se pidiera asesoría al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El sitio donde se encuentra el acervo documental es el Museo Municipal de Antropología e Historia, de manera que no depende de la encargada el hacer los arreglos al inmueble. Además, se solicitó a la Minera Peñasquito la donación de algunos anaqueles para poder resguardar los documentos de la humedad y las fuertes filtraciones de agua, pero a la fecha no ha recibido respuesta.

A su vez, el profesor Luis Román, organizador del foro, manifestó que se trata de un archivo fundamental para el norte de México y el sur de Estados Unidos, y que se buscarán las instancias correspondientes para poder dar pasos firmes en la conservación de este importante patrimonio.

En su exposición, Elena D. Caldera señaló que el archivo se encuentra distribuido en tres salas del mencionado museo municipal. Hasta antes de agosto de 2017 se encontraba en dos estancias de la planta alta del inmueble, y el documental más antiguo estuvo por espacio de 15 años en una sala que sufría severas filtraciones de agua y goteras, que se dejaban sentir con cada precipitación pluvial, ya que el techo apenas está apuntalado por un par de vigas. Así, en el piso se forma un charco de cerca de 6 metros de largo y 5 centímetros de alto.

A causa del deterioro de la estancia, se evacuaron estas dos salas gracias a la denuncia presentada ante el INAH y se trasladó a dos espacios de la planta baja, aquellas que se consideraron que estaban menos húmedas. El traslado fue supervisado por representantes del propio INAH.

Abundó la encargada que en una de esas salas, cuyo techo también está a punto de colapsar, se encuentra material sin clasificar almacenado en cajas para fruta, cajas de plástico y en estantes, apilados en el piso. En algunos de estos documentos pueden verse fechas de finales del siglo XIX y principios del XX. Del mismo modo, hay periódicos de circulación estatal, ejemplares del Diario Oficial y libros de biblioteca.

El material de los muros del lugar es de adobe, con techos de madera y terrado con pisos de firme, piedra y adoquín. Por ello, se tienen problemas de humedad y los documentos no cuentan con la temperatura adecuada. Además, abundan insectos como pececillos de plata, termitas y polillas.

Aseguró la especialista que al sumar los metros cuadrados de los sitios en que se encuentra el acervo en cuestión, son 31.02 m2 y en 136.488 m3. En total, con 83.01 metros lineales de archivo.

Por otro lado, se dio a conocer que los documentos están ordenados de manera mixta, es decir, en orden cronológico y alfabético, aunque hay otros sin determinar. También hay archivo muerto y sin catalogar.

La fecha del documento más antiguo encontrado al momento data del 18 de junio de 1634, mientras que el más reciente es de 1984, aunque no se especifica el mes ni el día.

También se cuenta con dos catálogos publicados, uno del Fondo Colonial (2018) y otro de un fondo denominado Presidencia (2012), de un orden realizado por personal y alumnos de la Universidad de Saltillo. Actualmente se está elaborando uno de orden temático basado en el Archivo Estatal de Zacatecas y el catálogo de protocolos de Juan García Picón, con referencias cruzadas, a solicitud del Archivo General de la Nación (AGN). Este catálogo cuenta con 12 fondos y 65 series.

En cuanto a equipamiento, el Archivo Histórico del Municipio de Mazapil (AHMMaz) no cuenta con equipo de cómputo, y tanto la propia directora como Guillermo Iván Dorado Castro, responsable del cuidado editorial, trabajan con ordenadores personales.

Actualmente están a disposición mil folders que, de acuerdo con el personal del INAH, no son los adecuados. Sin embargo, el cambio de contenedores para los expedientes ayuda a su conservación. Fueron donadas 50 cajas por el Archivo Histórico del Estado de Zacatecas (AHEZ) para resguardar los manuscritos pero no se han podido utilizar estas cajas debido a que se conminó a los responsables del lugar a regresar los documentos a su estado original.

Otro elemento aportado por la directora es que los documentos están contenidos en cómodas y estantes, aunque otros están apilados y sueltos en el piso, en carpetas, cajas para verdura y estantes de libros. Es claro que el mobiliario para contener este bagaje documental es insuficiente.

Como si fuera poco, desde la primera catalogación los documentos no han sido limpiados ni fumigados, y un alto porcentaje de ellos contiene hongos, probablemente activos.

De los archivos manipulados por esta administración 90% presenta roturas; 50% tiene restos de humedad; 90% tiene manchas y 20% está mutilado con grapas y alterado con escritura a lápiz y tintas de diferentes colores.

Cabe mencionar que la mayor parte de las cajas que resguardan este valioso tesoro histórico están húmedas, rotas o a punto de desarmarse.

En otro orden de ideas, no se cuenta con un diagnóstico sobre las condiciones físicas del inmueble, por lo que se desconocen las afectaciones estructurales, niveles de humedad o temperatura. Tampoco hay un diagnóstico especializado sobre las condiciones de los documentos, pero es evidente las malas condiciones ambientales en que han pasado por años.

También hay libros y carteles de eventos públicos del archivo histórico exhibidos como objetos del museo, pero sin algún tipo de protección o diagnóstico para conocer si requieren protección de la luz o el calor.

De acuerdo con información proporcionada por personal del INAH existe un archivo de Recaudación de Rentas  que estaba concentrado en un edificio perteneciente al templo parroquial, a un costado de la notaría, y cuando éste lugar se derrumbó fue cambiado a otro sitio. Sin embargo, subrayó Elena D. Caldera, “desconocemos el lugar y las condiciones actuales de dicho acervo”.

El Archivo de Concentración se localiza en otra de las salas del museo, con acceso por la calle Cuauhtémoc, y no existe algún tipo de control ni protección, dijo.

Por último, la directora del archivo destacó que esta colección de documentos no sólo es importante para contar la historia del estado de Zacatecas, sino de la región norte del país. “Es una pieza clave para desentrañar la expansión y ocupación ibérica en territorio americano”.

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