EL LEGADO DE MANUEL M. PONCE, HERENCIA PARA LOS ZACATECANOS: CARLOS VíZQUEZ

“Considero un deber de todo compositor mexicano, ennoblecer la música de su patria dándole forma artí­stica, revistiéndola con el ropaje de la polifoní­a y conservando amorosamente las músicas populares que son expresión del alma nacional”: Manuel M. Ponce.

Texto y Fotos: Rosa Marí­a Quiñónez Ortiz / MIRADOR

México, D.F.- El maestro Carlos Vázquez, pianista, es considerado el heredero universal no solamente de las pertenencias de Manuel M. Ponce, sino de su amor por la música, defensor a ultranza de la obra de quien es considerado el fundador del nacionalismo musical mexicano.

He tenido la fortuna de entrevistar al maestro Carlos Vázquez, quien una vez más ha confirmado que la herencia del maestro Manuel M. Ponce, es de los zacatecanos, por lo tanto, debe permanecer en la tierra que lo vio nacer.

Fue al hacer esta referencia que expresó un gran agradecimiento a Lucí­a Alonso Reyes, por ser la primera promotora y defensora de Ponce en Zacatecas, “le estoy muy agradecido por todas las atenciones que ha tenido conmigo desde hace años, a través de la promoción de la vida y recuerdo del gran maestro Manuel M. Ponce”.

Mostró un gran beneplácito al saber que gracias a las gestiones de Lucí­a Alonso y por la decisión del Gobernador Miguel Alonso Reyes, en la capital de Zacatecas habrá un museo dedicado a Manuel M. Ponce.

Y a propósito de la celebración del 130 Aniversario del nacimiento del gran músico zacatecano, el maestro Carlos Vázquez nos permitió entrar en la intimidad de su hogar, repleto de recuerdos y grandes reliquias del talentoso Ponce, que creó una obra musical basada en temas tí­picos mexicanos que combinó con el estilo romántico europeo de su época. Estrellita ha sido una de las obras que lo hizo famoso alrededor del mundo.

En una plática que combinó la historia y un gran amor por la música de Ponce, Carlos Vázquez, expresó, arrancando incluso algunas lágrimas, la gran admiración que siente por su mentor y la intención de que a través de su museo, todo el mundo lo recuerde y reconozca su obra.

MANUEL M. PONCE MíXIMO COMPOSITOR DE Mí‰XICO

El maestro Carlos Vázquez me dio la oportunidad de conocer más a fondo la historia de Manuel M. Ponce, su vida y obra, sus viajes por el extranjero y el reconocimiento que le hicieron alrededor del mundo, antes que en su paí­s natal, pero también, nos habló de su propia vida, de cómo llegó a ser el discí­pulo predilecto de Ponce, la que a continuación refiero:

“Soy Carlos Vázquez, pianista. He declarado ya a la prensa que es el único mexicano de clásico que viajó alrededor del mundo. Todo mundo lo conoce, los que somos amantes de los recitales, de los conciertos, de música seria, conocemos a Manuel M. Ponce”.

“Nosotros lo conocemos y serán todaví­a más, los que lo conoceremos a través de la gran labor del gobernador Miguel Alonso Reyes, nos da el privilegio de ahondar más sobre la vida de nuestro gran compositor”. Lo anterior, debido a la determinación del mandatario de crear el museo que se dedicará a la memoria del célebre músico zacatecano.

LA VIDA PERSONAL DE CARLOS VíZQUEZ

Carlos Vázquez nos dio una breve introducción de su vida personal, pero también, a través de su relación con el maestro Ponce.

“Yo nací­ en Guadalajara, Jalisco, estudiaba solamente 15 minutos diarios, yo no era ningún niño prodigio, porque a los niños prodigio les hací­an un ambiente de estudiar por lo menos 5 horas diarias”.

“La gente creí­a realmente que yo era un niño muy talentoso, y conocí­ al maestro Ponce a través de únicamente dos obras: Estrellita, su canción que todo mundo conoce y un pieza sencilla que era al estilo preludio, una de dos páginas que compuso porque vino una señora a la vida del maestro Ponce en su juventud y le dijo: Maestro, necesito ayuda de usted, él le dijo, sí­, dí­game usted que hago? Y le dice, tengo un amigo a quien le he dicho que soy compositora y no es verdad, necesito que usted me haga favor de ayudarme porque mañana mismo tengo que entregarle una obra que yo componga supuestamente. El maestro Ponce le dijo: venga usted mañana”.

“Al dia siguiente le entregó una pieza y ella quedó muy complacida. En ese tiempo era la Revolución de México, ella le entregó 5 pesos en plata, porque entonces cambiaba el billete cada rato, a cada vuelta de la presidencia de nuestro paí­s”.

“El maestro quedó muy complacido, pues no le habí­a cobrado nada, sin embargo aceptó su dádiva. Yo conocí­ al maestro a través de Estrellita y esta obra, que era lo único que yo tocaba del maestro Ponce”.

SU PRIMERA EXPERIENCIA EN Mí‰XICO

Platica que a los 14 años, su padre, en un viaje de Guadalajara a México descubrió una gira del general Lázaro Cárdenas, entonces presidente de la República, “no se cómo le hizo pero al rato ya estaba hablando con él -y como el papá cuervo ama a sus cuervitos-, le dijo que tení­a un hijo genio,  y ese supuesto genio era yo, y dice el general Cárdenas: si es cierto lo que usted dice de su hijo, pues yo lo voy a ayudar”.

Comenta que de esa manera llegó a la Ciudad de México “pero nadie le hizo caso a mi papá y pensaron que era una buena historia inventada por él mismo, hasta que el maestro Oceguera, jefe de Departamento de Música, porque no habí­a entonces Instituto Nacional de Bella Artes, después de tantas visitas de mi padre, visitó a su amigo Lázaro Cárdenas, que habí­an nacido en el mismo lugar de Michoacán, ambos”.

En esa visita, señala emocionado el discí­pulo de Ponce, “el presidente le dijo, sí­ es cierto, me acuerdo de esto, que yo le prometí­ ayuda a este muchacho si es verdad que es muy talentoso, de otra manera no le hubiera prometido nada”.

“Me iban a dar la beca, pero le dijeron a mi papá, le vamos a cumplir porque es orden presidencial, ya que en dos o tres meses no va a tener la beca, porque seguramente la van a aprovechar los hijos de un senador, un diputado, un ministro o qué se yo”.

Subrayó que se comprometieron a hacerle un examen “y si creemos que realmente tiene talento, vemos si podemos ayudarlo para que conserve una plaza segura para una mesada de aquí­ en adelante”. Su padre por supuesto que aceptó ese examen.

Carlos Vázquez nos explica esa experiencia: “yo estaba que me morí­a de miedo, mis dedos estaban temblando, helados y querí­a decirle a mi papá que por favor no aceptara esta cosa. Entonces me hicieron el examen, me aprobaron, yo no sabí­a de qué me iban a examinar. Si iba a ser de historia yo no sabí­a quién era Beethoven, quien era Bach, quien Chopin, yo al maestro Ponce lo conocí­a apenas por algunas piezas que tocaba”.

“Pero no, ellos me dijeron –continúa-, aquí­ está el piano abierto, ¿Usted se sabe un vals? Sí­ señor, yo tení­a amistades que me pedí­an algunas cosas de popular y yo tocaba algunas cosas y les dije sí­, y toqué Sobre las Olas; ¿Se sabe alguna marcha? Sí­, toqué la Marcha Zacatecas.

¿Se sabe usted una obra de música clásica? Sí­, yo tocaba de todos modos alguna cosa, le toqué una de Chopin. Me pidieron una mazurca de cualquier autor, pero yo no conocí­a ni siquiera esa palabra, entonces les pedí­ que alguien me tocara una orientación en el piano para hacer una mazurca, yo improvisaba, entonces les improvisé una mazurca y quedaron satisfechos”.

“Me pidieron una gavota, tampoco conocí­a el nombre de gavota, entonces me hicieron otra vez una sugerencia de gavota, la improvisé y me la aceptaron también. También me pidieron tocara algo improvisado por mí­ y lo hice, toda una pieza clásica”.

Relata que le hicieron una prueba más: “ahora le falta a usted una prueba ¿Cuál es? vea usted a primera vista esta obra, que me pusieron en las manos, lo único que vamos a permitirle a es verla así­ en el piano y repasarla con la vista y una vez hecho esto, tóquela”.

“Pues yo repasé únicamente la melodí­a porque no tení­a ni siquiera el entrenamiento para ver bien la obra, entonces vi la melodí­a, lo que leí­ delante de todos, pero improvisé todo el acompañamiento, eran seis sinodales, cinco me dijeron muy bien, pero uno de ellos dijo, usted no tocó lo que está aquí­, usted está haciendo trampa y no se acepta este examen. Se pelearon entre ellos mismos y determinaron que sí­ me iban a aprobar el examen porque yo era muy talentoso”.

SU PRIMER EMPLEO COMO MíšSICO EN LA CIUDAD DE Mí‰XICO

EL primer empleo de Carlos Vázquez fue en jardines de niños. “yo tuve ese empleo por casi ocho años y medio, con eso yo empecé a ayudar a mi familia, a mi papá que no tení­a trabajo aquí­ en México”.

Posterior a ello, señala, “me conectaron con el maestro Salvador Ordoñez, que en otra época habí­a sido discí­pulo del Maestro Ponce, fui su discí­pulo por un año nada más, porque se tuvo que ir a Europa a hacer algunos conciertos y me dejó una carta para el Maestro Ponce, diciendo muchas cosas muy halagadoras de mí­â€.

SU APRENDIZAJE CON EL MAESTRO PONCE

“Fue así­ como el maestro Ponce me recibió, como él recibí­a a todo mundo, con una sonrisa, con buena voluntad y empecé a recibir clases de él, tanto en el conservatorio como en su casa, con ese piano, ese piano es de Zacatecas, pero a la hora que yo muera, no antes, porque quiero seguir disfrutándolo”.

Nos confí­a otra parte de su historia: “Un dí­a el maestro me preguntó, oye Carlitos ya se que eres de Guadalajara, pero en qué calle viví­as o en que rumbo, yo he tocado muchas veces por allá pero quiero saber donde viví­as, cuál era tu domicilio”.

Carlos le responde: “maestro mi domicilio era Licenciado Verdad, ¿Licenciado Verdad? -Se quedó como sorprendido-, sí­ maestro, ¿Qué número? Mi casa tení­a tres números 26, 28 y 30, ¿28 dijiste? Sí­, 28, ¡Qué raro! Se puso muy pensativo, yo lo dejé en silencio. Y luego me confesó: yo tuve el mismo domicilio que tú, en diferente ciudad, aunque yo no nací­ allí­â€.

“Y es que él tení­a el mismo domicilio en Aguascalientes, pero él no nació en Aguascalientes, me estaba haciendo una confesión tan general como especializada en su manera de ser, que habí­amos coincidido en el mismo domicilio. Desde entonces me quiso mucho más el maestro Ponce, parece que aceptó que alguien extraterrestre, Dios, debió habernos acercado de alguna forma. Yo ya era discí­pulo de él, me portaba muy bien y realmente él estaba muy complacido con su nuevo discí­pulo”.

SU PRIMER CONCIERTO

El maestro Carlos Vázquez revela que su primer concierto fue en la Sala de Conferencias de Bellas Artes, que años más tarde cambió a Manuel M. Ponce en el Conservatorio Nacional, “Fue la primera vez que toqué en público y él me habí­a entrenado, antes de tocar me hizo hincar suavemente, me dio su bendición y me dijo: tocarás muy bien. ¡Y toqué muy bien! Mi primer concierto fue en 1936”.

“De ahí­, el maestro dijo que me iba a preparar para seguir estudiando con su ex discí­pulo Salvador Ordoñez, que era mi maestro anterior, porque dijo, tú estás prestado conmigo, y estuve prestado por tres años, pero en tres años nuestro cariño habí­a rebasado todas las fronteras, a mí­ me llevaba a todas partes o yo lo acompañaba a conciertos, a conferencias, a banquetes cuando no iba la señora Clemita Ponce”.

“Yo estaba ya muy unido con ellos y en una ocasión iba a tocar preparado por él el Cuarto Concierto de Beethoven con la Orquesta Sinfónica de México, con alumnos del Conservatorio. El maestro me dijo: yo te voy a dedicar unas cadencias, porque existen las de Beethoven, pero es un concierto tan bello, sus temas tan nobles, tan magní­ficos y me dedicó unas obras que a las dos semanas ya me las sabí­a. Las toqué con la orquesta, la obra y las dos cadencias que el maestro Ponce me habí­a dedicado”.

CARLOS VíZQUEZ SE CONVIRTIӓ EN DISCíPULO, AMIGO Y DEFENSOR DE PONCE

Posteriormente a ello continúo su preparación con Salvador Ordoñez, “el maestro que tení­a yo en el extranjero, pero ya era yo como de la casa del maestro Ponce, yo comí­a con él, merendaba con él e iba a todas partes con él y Clemita, una preciosa dama”.

Recuerda que cuando comenzó su cátedra con Manuel M. Ponce “realmente al principio me cobró lo mismo que me cobraba el maestro Ordoñez y después se dio cuenta que éramos pobres y no solamente ya no me cobró, llegó a tal grado que cuando no habí­a dinero en la casa no tení­amos problema, el maestro Ponce y Clemita mandaban viandas de comida a mi casa, para todos mis hermanos, para mis padres, ya éramos propiamente de la familia de los Ponce”, expresa con lágrimas en los ojos.

“De ahí­ en adelante toda la vida ya fui no solamente amigo y discí­pulo de Ponce, era su defensor porque siempre tuvo muchos enemigos, su genio creador hací­a que mucha gente del mismo sentido musical y profesional lo odiaran y algo que contribuyó mucho a ello, fue que cuando se fundó el Instituto Nacional de Bellas Artes, le dieron la dirección a un ex alumno del maestro Manuel M. Ponce: Carlos Chávez”.

Con un poco de resentimiento, explica cómo fue que Carlos Chávez se habí­a convertido ya no en ex discí­pulo del maestro Ponce, “ahora era su peor enemigo. ¿Por qué? Porque la ambición de Chávez era que se le clasificara como el mejor concertista de clásico en México y poco más, del mundo entero y así­ era su ego”.

“El maestro Ponce lo consentí­a pero yo no, pero sabí­a muy bien y me daba cuenta que Chávez cubrí­a las cosas como buen polí­tico, admirable que fue, hací­a como que las cosas estaban muy bien, cedió para sus conciertos un palco para Ponce y Clemita, pero con todo mundo hablaba mal de Ponce. Cuando yo fui ya maestro del Conservatorio, mis propios discí­pulos hablaban mal de Manuel M. Ponce. Entonces fue una lucha tan espantosa que todaví­a al pasar de los años seguimos librando”.

Revela que el maestro tuvo enemigos, pero él no era enemigo de nadie. “Todos lo juzgaban como un compositor cursi, un compositor que nada más por publicidad se conocí­a su nombre y que también fue por coincidencia que se tocaban sus obras”.

LA OBRA DE PONCE, CONOCIDA EN TODO EL MUNDO

Orgulloso de su mentor, Carlos Vázquez senala que actualmente se le reconoce a Manuel M.Ponce en todo el mundo. Se sabe que fue el Padre de la Música Mexicana y el primer promotor de la música nacionalista, “porque todo mundo decí­a que era música vulgar, huele a huarache, todos lo decí­an, maestros y alumnos y llega Ponce y dice: es el tesoro más grande que tiene México, la música folklórica”.

“Y sobre eso basó toda su escala musical desde que llegó a México en 1920, él habí­a nacido en 1882”.

Maestro Vázquez, platí­quenos de la donación de objetos personales del maestro Manuel M. Ponce al pueblo zacatecano ¿Qué fue lo que lo motivó a tal gesto de generosidad?

“Hablando con mucha claridad, el maestro Ponce nunca habló de que era zacatecano, eso es lo más necesario. í‰l fue trasladado a Aguascalientes cuando tení­a escasamente un mes o algo así­, y realmente todo su ambiente social era con gente de Aguascalientes”.

“Zacatecas -perdón-, nunca le hizo ninguna señal de que lo querí­an, de que lo atrajeran, de que lo admiraran, de reconocimiento o veneración, no, Ponce allá con su grupo de Aguascalientes y él se consideraba aguascalentense también, pero nunca negó ser de Zacatecas, así­ me dijo la primera vez, yo viví­ en el mismo domicilio que tú, pero no nací­ allí­. Y a pesar de que salió mucho al extranjero, no viajes tan largos como el de Parí­s que fue de 1925 a 1933, pero es de Fresnillo, Zacatecas su lugar de nacimiento”.

“Y es curioso –recuerda-, de Zacatecas, cuando murió el maestro Ponce, vinieron a Aguascalientes a buscar a sus hermanas y a una de ellas le ofrecieron, a Cuquita, porque en provincia todos son en diminutivos, a Cuquita le ofrecieron un pergamino o una medalla en homenaje a su hermano Manuel M. Ponce porque lo querí­an con el corazón. Esas son las situaciones que yo conocí­a cuando el maestro murió”.

LOS íšLTIMOS MOMENTOS DE MANUEL M. PONCE

Contó el maestro Vázquez cómo fue que rechazó que le dedicaran un baile después de un concierto en Monterrey, pues le pedí­an se quedara tres dí­as y en esos momentos el maestro Ponce estaba muy enfermo, “les dije no puedo, el maestro estaba enfermo. Algo me decí­a ya que necesitaba llegar a México inmediatamente, me acordaba que el maestro estaba enfermo, el maestro, mi padre espiritual, mi padre artí­stico”.

“Entonces me regresé, estaba muy cansado, llegué y pregunté ¿Cómo está el maestro Ponce? Y me dijeron que estaba muy mal, llegué al siguiente dí­a y el maestro ya estaba muy grave. Y fijó sus ojos en mí­, ya no hablaba y todos sus allegados estaban ahí­, me vio con una profundidad tan tremenda que no se si lo creerán ustedes, yo supe el mensaje que me daba: tú vas a defender mi prestigio. Y es lo que he hecho”, subrayó con la voz entrecortada.

LA VIDA DE CARLOS VíZQUEZ DESPUí‰S DE PONCE

El maestro Carlos Vázquez refiere que ha dado muchos conciertos con música del maestro Ponce, “el primer concierto, no se si sea el único pianí­stico en la Sala Grande de Bellas Artes, he dado conferencias, con más facilidad que ahora, y mis discí­pulos, muchos han sido poco menos que glorias nacionales, porque tienen toda la vida, la historia y la dependencia de Manuel M. Ponce, así­ es, y yo vivo porque el maestro Ponce es grande y vive en mí­â€.

Maestro Vázquez, ¿Cómo fue que dio con la persona adecuada para cuidar del legado que usted donarí­a al Estado natal del maestro Manuel M. Ponce?

“El primer legado fue a Fresnillo porque fue su lugar de origen. No dudo que a pesar de que son todos zacatecanos y que se quieren entre sí­, también tienen ciertos piques, porque decí­an, es el único museo que existe en el mundo de Manuel M. Ponce en Fresnillo, Zacatecas”.

“Ahora ya tienen en Zacatecas, hace tiempecito, varias cosas de Ponce en otro museo y que ya lo van a agrandar, según me informa la señora Lucí­a Alonso y realmente estoy yo no solamente complacido sino admirado y orgulloso de que esto sea en su propio estado”.

Se mostró realmente complacido de que en Zacatecas, en lugar de tener un museo de Manuel M. Ponce se vayan a tener dos. “Van a decir pero ¿Por qué? Porque yo quise hacer del domicilio del maestro Ponce cuando viví­a en San José Insurgentes, Calle de Acordada 47, un museo y hablé yo con Relaciones Exteriores, con la Secretarí­a de Educación, con el Instituto de Bellas Artes, hablé con todos los que yo podí­a para que se hiciera un museo Manuel M. Ponce y prevaleciera su nombre en la capital del paí­s. No lo quisieron”.

Para que el maestro Ponce tenga su museo, “Yo regalo todo lo que tengo, algunas cosas que ustedes tienen, he regalado museo a Aguascalientes, que no lo tienen, es una vergí¼enza, notarialmente tengo apuntadas 250 cosas que he regalado a Aguascalientes, tienen una que otra cosa en el museo que tienen dedicado a la Revolución y en alguna otra parte, no pueden cubrir un piano de media cola que tienen allá porque es muy grande, no le han hecho el museo, lo han destrozado porque se han dado cuenta que no era hidrocálido el compositor”.

“Es una pena, porque si yo me encuentro con una persona sobresaliente de Tlaxcala o de Campeche o de cualquier parte, o la más importante de nuestro paí­s, es mexicano, vale, sea bendita su gloria y venerada por nosotros. Así­ debe ser Ponce y Ponce ha sido reconocido primero en el extranjero que en México”.

Maestro pero por qué quiso darle a Zacatecas todo ese acervo, qué fue lo que lo motivó a entregarle eso a Zacatecas.

“Como lo mencioné, el primer museo que le di yo a Zacatecas fue a Fresnillo y mi idea fue que prevaleciera su recuerdo en el lugar que nació él, ahora, posteriormente me di cuenta, claro, quiero mucho a Fresnillo, pero Zacatecas, la capital es a donde acuden los turistas”.

“Ustedes tienen 30 y tantos museos de varios personajes mexicanos, verdaderamente cuidados y aceptados con el aprecio de que esos seres son una gloria nacional y no pueden estar olvidados ni para nosotros ni para los turistas. Su estado es un lugar que lo visitan mucho, la capital del estado es verdadermente maravillosa, por todas las cosas que tienen incluso después de la conquista”.

LUCíA ALONSO REYES, PRIMERA PROMOTORA Y DEFENSORA DE PONCE EN ZACATECAS

Carlos Vázquez confiesa que las primeras cosas las donó a Fresnillo, pero en Zacatecas no tení­a amigos. “Algunas personas que conocí­ en Fresnillo ahora están en la capital, ellos me conectaron, pero ahorita sí­ tengo amigos en Zacatecas “mis amigos son ustedes, es Lucí­a Alonso Reyes quien nos ha dado la mano para descubrir a Ponce ante México y ante el mundo, para darle un cariz de cariño, de veneración a este gran compositor. Son parte de mis amigos que me acompañan en mi sentir”.

Relata Carlos Vázquez que llevó unas cosas donadas a la ciudad de Zacatecas, “pero no decidieron en dónde se podrí­a fundar el museo, se lo iban a llevar originalmente al mercado o a otra parte, todo lo donado por nosotros”.

“Y la señora Lucí­a Alonso Reyes fue la primera defensora de Manuel M. Ponce” y no permitió que se perdieran esas cosas.

“Fue tan generosa –continuó-, pero algunos zacatecanos la atacaron tanto, la acusaron de robo, de abuso de poder, cuando todaví­a no era su hermano el gobernador, ella se arrojó a favor del maestro Ponce y yo naturalmente que con mi señora, estábamos orgullosos, complacidos y agradecidos al máximo con ella. Y así­ fue como viene este momento en que se hará justicia al maestro en su propio estado de nacimiento”.

“Yo he hecho conciertos en Zacatecas, antes de tener este ví­nculo con ustedes, ya encontrarán recitales y mis programas y claro, mi intención de donar cosas de Ponce fue porque en la Ciudad de México no se pudo poner un museo para él. Fue Carlos Chávez quien no dejó hacer el museo ¿Por qué? Porque el Instituto Nacional de Bellas Artes estaba bajo su dirección”.

“El maestro Chávez figuró en presencia cuando le dieron su premio nacional a Ponce, pero él querí­a estar ahí­ y sale ahí­, pero su acción espiritual no estaba ahí­, estaba en contra, él querí­a ser el que tuviera la primera medalla a un músico mexicano importante, pero Ponce no se morí­a”.

Maestro, finalmente, ¿Cuál es su opinión respecto al destino que ha tenido en Zacatecas la colección de Manuel M. Ponce?

“Siempre he dicho que la intención es muy buena. Zacatecas es un lugar donde acude mucho turismo internacional y se puede hacer, porque como lo enuncié antes, el prestigio del maestro Ponce no se ha continuado en su paí­s, sino en el extranjero”.

Consideró que a Zacatecas llegarán “turistas de alta cultura que traerán gran beneficio a nuestra cultura también, la prevalecencia de este compositor, con sus obras que ha tocado en Parí­s, en Nueva York”.

Refirió que “en Nueva York, una noche tocaba el máximo guitarrista del mundo español, Andrés Segovia y tocaba dos conciertos, uno de Merner y otro de Manuel M. Ponce y la crí­tica, unánimemente dijo que muy superior era el concierto de Manuel M. Ponce al de Merner”.

“Merner era un compositor reconocido en los Estados Unidos -no se si en el mundo-, pero lo superó en una forma con bochorno, con sorpresa, donde declaraban que el español, eso si, dijeron: el español Manuel M. Ponce ha triunfado en Nueva York y en el mundo, en el concierto para guitarra y orquesta”.

“Entonces –prosiguió-, Manuel M. Ponce es reconocido no solamente por esa ocasión. Yo toqué en Nueva York, no en el Carnegie Hall exactamente, no tení­a manera, me invitaron incluso para sustituir a mi maestro de entonces, mi último maestro que fue Ego Petri, un soberbio pianista y maestro maravilloso, Ego Petri, nacido en Holanda, que vivió mucho en Alemania, viajó por el mundo, tuvo por gran suerte para mí­ a su alumno Carlos Vázquez y realmente me alentó tanto”.

“Me compararon con Rubinstein y con Hórowitz y recibí­ casualmente clases de Arturo Rubinstein, porque el maestro Ponce llegaba a comer con él o a saludarlo, se veí­an mucho, Rubinstein tení­a una serie de ocho conciertos. Pues el maestro Ponce le pidió que me diera clase y yo fui discí­pulo de Rubinstein sin darle dinero ni hacerle publicidad ni nada”.

Retomando la respuesta a la pregunta, el maestro Carlos Vázquez señaló que “en principio, la sala contiene los principales hechos del Maestro Ponce, naturalmente que eso ya es un reconocimiento”. Consideró importante que el museo de Manuel M. Ponce sea de una sola planta para mayor disfrute de los objetos que alguna vez fueran del músico zacatecano.

Por último, mencionó que el hecho de que exista un museo en Zacatecas para el maestro Ponce y una sala para el maestro Carlos Vázquez, “realmente me sorprendió de una forma increí­ble, no solamente pensé mucho en Lucí­a Alonso, que ha influido muchí­simo en esta determinación, pero me parece que para mi vida, es un acto inaudito, no se si es inmerecido, pero tampoco que es merecido, pero estoy seguro que quiero más al maestro Ponce que toda la gente del mundo”.

Para concluir esta maravillosa tarde, charlando con el maestro Carlos Vázquez y acompañados por algunos miembros de su familia, él nos deleitó con la interpretación de Estrellita y otras obras de Ponce, en el piano que, aseguró, algún dí­a será para Zacatecas.

Por: Rosy Quiñonez / Colaboración

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