Estrategia: desatender la ley

Agenda Política

Gabriel Contreras Velázquez

Zacatecas, Zac.-Al momento de que leo la información en diarios digitales acerca de la investigación del probable uso de recursos (un aproximado de 42 millones 300 mil pesos) provenientes de las Cámaras de Diputados y Senadores, para la promoción de seis legisladores del Partido Verde Ecologista (entre ellos el senador Carlos Puente) a nivel nacional, un banner en el flanco derecho de mi monitor me advierte sobre una tal campaña turística llamada “Chiapasiónate”.

Este producto mediático resulta ser del único gobierno que dicho instituto político ha podido posicionar en la República, mediante la alianza -cada día más provechosa- con el Revolucionario Institucional, una vez que Acción Nacional prescindió del partido -cada vez menos- minoritario.

La campaña de “promoción turística” fue reforzada una vez que Manuel Velasco recogiera su perfil público debido al procedimiento de investigación iniciado por el Instituto Nacional Electoral -luego confirmado éste por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación- por otro supuesto uso de recursos públicos, ahora para la promoción personalizada del funcionario en cuestión.

Para evitar borrar del mapa político electoral a la entidad sureña, Televisión Azteca, Televisa y Radiofórmula -cabilderos de la “tele bancada”, donde el Partido Verde termina por ser su ante sala al poder legislativo- formalizaron las líneas logísticas del fingido “programa de gobierno”. Noticieros, revistas matutinas, campañas filantrópicas, comerciales, telenovelas, y otros eventos, fueron y siguen siendo realizados en Chiapas al auspicio de esta “política pública”.

El que un día fue un partido más de la “chiquillada”, hoy abre las alas para volar políticamente, y pintar de verde y negro todos los puestos de elección popular posibles. Su impulso se sostiene de dos grandes fuerzas: 1) los recursos que en forma de negocio redondo han inyectado los medios antes citados en su vida y desarrollo recientes, y 2) el voto duro que el Revolucionario Institucional le ha suministrado (ya sea por acuerdo, o, como en el caso de Zacatecas, por rupturas internas) para su crecimiento y consolidación.

La hipótesis del segundo motor la desarrollaría oportunamente Roberto Rock, director del diario digital “La Silla Rota”, en su columna “¿Quién quiere matar al PANAL?” al advertir el distanciamiento del partido en el gobierno de la franquicia de la ex lideresa Elba Esther Gordillo.

En la negocia para repartir diputaciones federales, el editor señaló que: “el acuerdo con el Verde suponía 25 diputaciones, mismo número que reclamó Nueva Alianza, sin éxito, lo que derivó en una nueva ruptura.  Al final del proceso el Verde encareció  aún más la negociación –y lo hace cada día, al parecer-, pues acabó garantizando para sí al menos 43 curules en San Lázaro.”

El escenario no parece tener poca pertinencia. Todo lo contrario. El arresto político de Elba Esther no sólo tenía como finalidad desarmar el poder acumulado por el movimiento magisterial. Como agregado obligado vendría el desmantelamiento del voto duro de las secciones sindicales en el país; un botín político que no respondería a los intereses de Peña Nieto en su totalidad, debido a la traición de su líder carismática.

Es por ello que, si seguimos esa premisa, no resulta una sorpresa el crecimiento del Verde Ecologista en la encuesta de Buendía & Laredo, presentada hace algunas semanas en el diario El Universal, rebasando incluso en preferencias a la que ya no sea probablemente la tercera fuerza electoral del país: la izquierda de la Revolución Democrática.

Otra hipótesis con la que podríamos explicar el crecimiento del Verde nos exige tomar como efectiva la propaganda política que ha desplegado en todo el país con fines populistas, más que de propuestas de gobierno. Lo cual le atraería algunos votos, pero no en la misma magnitud que los que obtiene de la alianza con el partido en el gobierno.

De ambas formas, es innegable que el PVEM se encuentra, hasta el día de hoy (quién sabe mañana, porque así es la política) encumbrado. Las controversias y el desconocimiento de la ley son sus dos fuertes. Y lo son precisamente porque cuentan con los controles suficientes para hacer de la impunidad, literalmente, el tesón de su estrategia electoral.

El ejemplo no deja lugar a dudas. Para que el INE sancionara al Verde Ecologista por incumplimiento –reiterado- de medidas cautelares por los famosos “cine-minutos” tuvo que suceder la politización del Consejo General, un debate legislativo en el Senado y la salida de Alfredo Cristalinas de la Unidad de Fiscalización. Todo ello en un promedio de 70 días.

El resultado: irrisorio. Una multa de 67.1 millones de pesos, previsiblemente pagada con recursos de las arcas del partido, subvencionadas por el erario público.

Faltan menos de 100 días para la elección, y el Verde ahora tropieza con un nuevo reparto de “monederos electrónicos”. No les resultó suficiente reventar la sesión de comisión por el caso Monex.

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