Por: Dra. Norma Julieta del Río
Zacatecas, Zac.-La emoción por el Mundial ya comenzó a sentirse. Miles de niños, adolescentes y adultos están comprando sobres, llenando álbumes e intercambiando estampas con la ilusión de completar sus colecciones. Es una tradición en cada justa mundialista que une familias, amigos y aficionados al fútbol. Sin embargo, una vez más, los ciberdelincuentes han encontrado una oportunidad para aprovecharse de esa pasión.
Resulta preocupante que hoy parezca existir un riesgo en prácticamente cualquier actividad que realizamos. A medida que la tecnología avanza y las personas encuentran nuevas formas de conectarse, también aparecen grupos criminales que dedican tiempo y recursos a observar nuestros hábitos, identificar oportunidades y explotar la confianza de las personas.
Hace unos días conocimos el testimonio de una aficionada que participa en intercambios de estampas en línea. Aunque afortunadamente no fue víctima de fraude, compartió señales de alerta que todos deberíamos tener presentes. Entre ellas, la insistencia en realizar depósitos inmediatos y la negativa de algunas personas a concretar encuentros en lugares públicos.
Hay que mantenerse atentos. Cuando alguien insiste en que se debe depositar dinero de inmediato o presenta múltiples excusas para evitar reunirse en un lugar seguro y público, es momento de detenerse, analizar la situación y desconfiar
Lo que comenzó como una actividad recreativa entre aficionados ha abierto una puerta que algunos delincuentes buscan aprovechar. Las redes sociales y las plataformas de mensajería permiten contactar a personas desconocidas con facilidad. Detrás de un perfil aparentemente inofensivo puede esconderse alguien con la intención de obtener dinero, información personal o incluso concretar encuentros que representan riesgos para la integridad y la seguridad de las personas. Por ello, es importante actuar con cautela.
La preocupación principal debe centrarse en los niños, niñas y adolescentes. Son ellos quienes viven con mayor entusiasmo la experiencia de coleccionar estampas. Están llenos de ilusión cuando compran sobres, buscan las piezas que les faltan o intentan realizar intercambios con otros aficionados. Sin embargo, esa emoción también puede convertirlos en objetivos vulnerables.
Por ello, los adultos tenemos una responsabilidad compartida. No podemos dejar solos a las y los niños en una plataforma negociando o interactuando con personas desconocidas. Debemos acompañarlos, supervisar las conversaciones, verificar con quién interactúan y enseñarles a identificar señales de alerta. Lo más recomendable es que los intercambios se realicen entre personas conocidas, como compañeros de escuela, vecinos, familiares o integrantes de grupos de confianza dentro de su comunidad.
Nunca deben realizarse depósitos a personas desconocidas, ni compartir información personal, aceptar encuentros privados o acudir a sitios aislados. Siempre deben privilegiarse los intercambios en eventos organizados o en espacios públicos donde existan medidas de seguridad. Si se trata de menores de edad, la presencia de un adulto debe ser obligatoria.
Entendemos perfectamente la pasión y la euforia que genera un Mundial de fútbol, especialmente cuando se trata de un evento histórico para nuestro país y para millones de aficionados. Pero esa emoción no debe hacernos bajar la guardia.
Los delincuentes están constantemente buscando nuevas oportunidades y adaptándose a las tendencias del momento. Hoy pueden ser las estampas del Mundial; mañana será cualquier otra actividad popular. Por eso, la prevención sigue siendo nuestra mejor herramienta.
Los datos personales se han vuelto tan valiosos que, en muchos casos, representan oro para los delincuentes. Las consecuencias de compartirlos sin precaución pueden ser graves, como lo demuestran numerosos casos que hemos conocido en los últimos años.
Disfrutemos la experiencia, compartamos la emoción del fútbol y fomentemos la convivencia sana, pero con responsabilidad. Completar un álbum es una actividad apasionante y motivo de alegría, nunca debe convertirse en una oportunidad para que alguien ponga en riesgo nuestro patrimonio, nuestra información o la seguridad de nuestros hijos.
