Sara Lovera, 50 años de periodismo

Sara

Un golpe de timón a su vida: mirar a las mujeres

Por: Soledad Jarquín Edgar

SemMéxico, Oaxaca, 19 noviembre 2018.- Hace diez años entrevisté a Sara Lovera en el avión, era un viaje largo de varias horas, entonces estaba en la víspera de cumplir 40 años como periodista, hoy suman 50 años en esta actividad que ha sufrido todas las transformaciones tecnológicas.

Tenía 18 años cuando llegó a la redacción de El Día. Tras la mirada que la escudriña de Luis Sánchez Arreola, entonces jefe de información, le ordenó que fuera a la tienda a comprarse un par de medias porque no podía trabajar con calcetas blancas que la hacían parecer una niña.

El recuerdo de esa escena aún le divierte, se ríe con desparpajo cuando recordamos de nuevo la entrevista entonces publicada en la agencia que ella fundó y dirigió y en la que yo era reportera: CIMAC.

Así, un día como hoy, pero de 1968 empezó la historia una reportera que un buen día hizo un alto y dio a su vida como periodista un golpe de timón, cuando se comprometió en hacer visibles a las mujeres desde los medios. Desde entonces y hasta hoy su vida es un periplo, sube y baja de aviones o autobuses para ir al encuentro de periodistas y comunicadores. A veces lo confiesa, se cansa, pero sólo a veces, porque nada le da tanta vitalidad que su trabajo.

Cinco décadas después, Sara Lovera López –la tercera hija de José Lovera Cedillo y Ma. del Rosario López Souza, que la mandaron a estudiar dos carreras, “a ver si así se estaba quieta” –, sigue buscando la noticia en todas partes, en ese andar es largo, son cinco décadas que no se cuentan en tres líneas y yo me pregunto ¿cuántas notas, reportajes o entrevistas hizo Sara Lovera? Quizá por ello es que insisto hoy, como lo hice hace 10 años, debe contar su historia.

El olfato periodístico que se enseñaba en la escuela pero que se definía con el tiempo, hicieron de Lovera una notera destacada, capaz de competir desde muy joven por las “ocho columnas” y las exclusivas –una tradición ya casi perdida entre los vientos de las nuevas tecnologías– e ir definiendo con el paso del tiempo una aguda pluma que detectó que las noticias le hacían falta las mujeres y quizá su aportación más grande fue ir a buscar a las otras y decirles lo que estaba pasando y cómo podía resolverse. Hay detrás de ella una generación completa en todo el país que abrieron camino y después lo que ya es noticia frecuente: las mujeres.

Sus notas se publicaron en diversos medios, el primero como ya dije El Día, donde formó, además, parte de la edición vespertina. Noticieros de Radio Educación, jefa Editorial de la Carta de México 1972-1973, Canal 13/Imevisión en los noticiarios A Media Tarde, Y Ahora, Séptimo Día, el noticiario nocturno.

Participó en el suplemento infantil del diario Ovaciones, realizó una serie importante sobre los pueblos indígenas para El Nacional en 54 regiones indias de México. También contribuyó en la fundación del noticiero El Mundo a las 8 del Canal Once de TV del Instituto Politécnico Nacional en 1976.

En 1977 volvió a El Día, en 1988 empezó a laborar en Unomásuno y en 1984 se sumó a la tarea de construir lo que sería el diario La Jornada, donde laboró 14 años y se convirtió en una célebre reportera de la fuente obrera, reflejó desde la condición de las obreras la tragedia del terremoto de 1985 en la ciudad de México, cubrió el levantamiento zapatista y la violencia sexual ejercida por militares a mujeres indígenas tzetales y fue incluso varias veces perseguida por gobernadores cuando no se acostumbraba a denunciar y los derechos humanos de los periodistas era cosa secundaria. Ahí es donde editó el suplemento feminista la DobleJornada, suplemento que documentó la condición social de las mujeres durante 11 años, como dice su larga hoja de vida laboral.

Fue en aquellos años cuando fundó CIMAC que dio nacimiento a la agencia Cimacnoticias a mediados de 1995; ha trabajado arduamente por visibilizar la vida de las mujeres en prensa, radio y televisión.

También contribuyó al nacimiento de la agencia madrileña AmecoPress, que dirige Cristina P. Fraga, y de la agencia catalana La Independent en Barcelona. Ha sido la corresponsal del Servicio Especial de Noticias (SEM) desde 1978. Actualmente es la coordinadora regional de la agencia de noticias Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y El Caribe (SEMlac).

En 2014 comenzó la serie de TV Techo de Cristal producido por la Dirección General de Televisión Educativa (DGTV) y que ahora puede verse en una retransmisión.

En la vida de una periodista como Sara Lovera no hay un trabajo en específico fundamental, todos tienen su momento, hoy es directora de SemMéxico misma que impulsó junto con otras periodistas en marzo de 2015.

Son demasiadas tareas a lo largo de estas cinco décadas, que nos recuerdan a la adolescente que un día llegó a su casa y dijo a boca de jarro que quería estudiar periodismo, la respuesta fue que debería estudiar una verdadera profesión. Así que en menos de lo que se dio cuenta por las mañanas asistía a clases en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y por las tardes Trabajo Social en la Escuela Técnica número 7.

Así que en aquellos días de mediados de noviembre de 1968 se recuerda tomando los “asuntos en curso” y notas por teléfono. Pero en menos de un mes había hecho su primera gran entrevista a David Alfaro Siqueiros, quien anunció la construcción del Poliforum y antes de que terminara ese año recuerda bien que hizo la nota periodística sobre la conformación de la Asociación de Mujeres Periodistas y Escritoras (AMMPE).

El golpe de timón

Sara Lovera conoció en 1970 a Adelina Zendejas  (1909-1993) una de las primeras periodistas mexicanas que como dice Lovera se dio cuenta que el periodismo no miraba a las mujeres y fue esta Filósofa de profesión quien le cuestionó su hacer periodístico, lo que la llevó a mirar la realidad de las mujeres, “sin que existiera la perspectiva de género ni en mi boca, ni en mi pensamiento, ni en mi historia la palabra feminismo, había que ir con Adelina a contar lo que le pasaba a las mujeres, lo que pensaban las mujeres, fue una gran aventura”.

Una cosa lleva a la otra, así ya inyectada por el virus de la noticia de las mujeres, Sara Lovera fungió como jefa de prensa del Año Internacional de la Mujer (1974-1975).

Su primera entrevista de género la hizo a Lolita Lebrón, independentista puertorriqueña que pasó por México tras ser liberada por el entonces presidente norteamericano Jimmy Carter.

Ella, junto con otros tres nacionalistas, disparó contra la Cámara de Representantes del Congreso norteamericano el 1 de marzo de 1954 para llamar la atención internacional sobre la situación de Puerto Rico como colonia norteamericana. Fueron condenados a muerte, después a pena perpetua. En 1979, Lebrón se había negado a ser cambiada por un agente de la CIA y señaló entonces que “sería más puro, más bello para mi morir en prisión”, recuerda Lovera y su prodigiosa memoria, “condición elemental de la periodista”.

“La historia de su vida está marcada por una gran pasión: el periodismo; y por una persistencia: las mujeres”, se dijo de Sara Lovera durante el V Aniversario de la Red Nacional de Periodistas, una de las confecciones hechas para impulsar un movimiento de periodistas que hoy rinde frutos no sólo en México o en y con otros países de América, sino también en España y en países del Mediterráneo, como Marruecos.”Eso es muy gratificante para mí, he visto los resultados del trabajo, eso es muy chingón”, apura la frase, la orgullosa y tenaz Lovera(https://www.cimacnoticias.com.mx/node/46453)

Fue así, como esta periodista mexicana, Premio Nacional de Periodismo en 2015 por Trayectoria Periodística, llevó a cabo la ruptura del silencio al abrir el camino de un periodismo que hoy se ejerce sin limitaciones en las redacciones de prensa, radio o televisión y en las diversas vías de comunicación digital, no solo en México sino en otras regiones del mundo.

Aquí un extracto de lo que escribí en el libro Periodismo de Género en Oaxaca, La Otra Mirada:

“Pero fue Sara Lovera López, la periodista que llegó a Oaxaca un día de julio de 1994, la que abrió la puerta e hizo que en todo el país cientos de periodistas volvieran la mirada hacia la gran mayoría de la población, la que con su trabajo impulsó el otro periodismo y mostró con evidencias que las mujeres también son noticia.

“Ella ha cubierto tres de las cuatro conferencias mundiales de la mujer (México, 1975; Copenhague, Dinamarca 1980 y Nairobi, Kenya 1985). En 1975 coordinó la comunicación social de la Tribuna de Mujeres y un año después fue responsable del Programa de México para el Año Internacional de la Mujer.

(…)

“Y es que Sara Lovera, desde antes de iniciarse la última década del siglo XX, había emprendido la que parecía una tarea titánica: recorrer la nación entera para incentivar a las periodistas mexicanas a ejercer el periodismo de la condición social de las mujeres, lo que derivó en septiembre de 1995 en la creación de una Red Nacional de Periodistas con más de quinientas integrantes en su mejor momento, que accionaban juntas mecanismos de información a lo largo y ancho del país y visibilizaron desde todos los géneros periodísticos a las mujeres y su condición social.

(…)

“A través del género de opinión ha escrito, desde 2004, la columna “Palabra de Antígona” y otra eventual denominada “Posdata”, donde sin ambages analiza los problemas que enfrentan las mujeres y cuestiona al poder.

“En 2016, recibió el Premio Nacional de Periodismo por su Trayectoria; en el Castillo de Chapultepec agradeció al Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo el haber puesto dignidad a ese periodismo invisible: el de las mujeres.

“Por casi cinco décadas, Lovera se ha hecho la misma pregunta ¿dónde están las mujeres? Para responder recorrió miles de kilómetros en todo el país, así lo hizo en Oaxaca y en el resto de México ante periodistas mujeres en aquella gigantesca campaña que emprendió en los noventa y que todavía sigue haciendo en cada lugar al que va y deja huella, cuando se entiende que hablar de periodismo que refleje la realidad, hablar de un periodismo democrático, significa incluir a las mujeres.

(…)

“A la distancia, Sara Lovera sostiene que llegará un momento en que los medios de comunicación de todas las facturas no tendrán otra que hablar de nosotras, de las mujeres.

No tienen otro remedio que incluirnos, a veces, en los tremendos informes sobre las muertes evitables, como las caídas entre fuegos, imposible ocultar por más tiempo a todas las buenas funcionarias de todos los niveles en la administración pública, tampoco pueden negarse sus demandas ni dejar de hablar por las que están en la cárcel por sus ideas y por sus decisiones, como las que han interrumpido legalmente su embarazo.

A pesar de la factura patriarcal de los medios, las mujeres están en ellos en muy diversas responsabilidades, abriendo brecha y espacios. Como la humedad, nos hemos metido con nuestras voces, cada vez más y más. Hay un cambio imperceptible y duradero del que no nos hemos dado cuenta a cabalidad quienes damos a diario la batalla”.

Sin duda los de Sara Lovera son 50 años de periodismo mexicano desde la otra mirada.

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