Suma de voluntades hace posible viaje de estudiantes de la Secundaria UAZ

Zacatecas, Zac.- Maestros de varias asignaturas y personal de diversos espacios universitarios conjuntaron esfuerzos para que 76  estudiantes de la Unidad Académica Secundaria de la UAZ, viajaran a la Ciudad de Guanajuato a la “Expobicentenario” y conocieran de manera presencial la parte de México que sólo ven en libros,  como el arte y la música producida, así­ como otros elementos que han forjado la historia de nuestro paí­s.

Rosa Marí­a Garcí­a Ortiz (Rosy), promotora de la actividad, comentó durante el traslado que el conocimiento que adquieren los jóvenes no se debe limitar al aula y este tipo de recorridos a espacios diversos  es  la mejor manera de potenciar las capacidades de los adolescentes.

Explicó  que la visita a la Expo Guanajuato Bicentenario 2010 se inscribe en del Proyecto MENART: Modelo de Enseñanza Activa de las Artes en las Escuelas Secundarias Públicas, iniciativa bajo su cargo, y para la cual recibe financiamiento por parte del Instituto Nacional de Bellas Artes.

La visita se realizó el pasado fin de semana, con el apoyo de la Unidad Académica de Nutrición, quien proporcionó los alimentos que se consumieron; de la Clí­nica Universitaria, con el acompañamiento de una enfermera (Graciela Miranda),  para atender las posibles contingencias en materia de salud,  y de Unidades Académicas  que facilitaron sus autobuses. Asimismo, se contó con la organización de maestros de la propia Secundaria que imparten diferentes asignaturas: Rosa Marí­a Garcí­a (Artes), Patricia Margarita Mací­as Delissalde (Biologí­a), Claudia Lucia Michi Andrade (Cómputo), Juana Ramos (Etimologí­a y Cí­vica), Raquel Frayre Zapata (Quí­mica) y Melissa Hernández Soto (Español).

Parte relevante dentro de la gestión de los recursos, según platicó Garcí­a Ortiz, fue la labor realizado por los propios alumnos, ya que ellos se encargaron de todos los trámites, porque uno de los propósitos es que comprendan que a través del trabajo conjunto es más fácil conseguir un bien común.

Crónica del viaje

El traslado inició un poco después de las 5.00 de la mañana. En el asiento de atrás de uno de los camiones se instalaron Ximena (¨se escribe con ‘x’ señor”), Marcela y Karina.  Rápido se cobijaron para dormir, quejándose con sus maestros porque no las dejaban dormir, ya que sus compañeros desde el comienzo entonaron canciones de Molotov, Mago de Oz, Coyote y Conjunto Primavera, así­ como otros éxitos que han soportado cambios generacionales (árboles de la barranca y ‘al chofer no se le para el camión…”).

Lo curioso del caso es que dichas jovencitas se encargaron de amenizar el regreso (20:30 horas), dando a conocer su amplio repertorio de artistas como La Quinta Estación, Camila y Vicente Fernández,  entre muchos, muchos más.

A la llegada a Guanajuato, los jóvenes se distribuyeron en tres grupos para facilitar la organización y el ingreso a los pabellones  en donde se exhiben muestras artí­sticas e históricas de los Estados, Iberoamérica y la Unión Europea, así­ como temas de interés común relacionados con el agua y  la informática, sin faltar áreas de juego y una pista de hielo.

Uno de los grupos, a cargo de Rosy Garcí­a y Patricia Mací­as, se interesaron en la exposición Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano, obras elaboradas desde 1996 y que son un conjunto de artesaní­as de máxima calidad estética y maestrí­a, y que representan en diversos materiales manifestaciones mexicanas, como música, comida, fiestas y actividades cotidianas, algunas de ellas realizadas con técnicas en “ví­as de extinción”, según explicó el guí­a.

Dichas obras, que pertenecen a la Colección Fomento Cultural Banamex,  plasman la actividad de las redes económicas y culturales del medio rural, de las zonas populares de las ciudades y de las múltiples etnias indí­genas originarias del paí­s. “Se realiza al interior de una economí­a mayoritariamente doméstica y básicamente de autoconsumo, y se transmite de generación en generación por medios ajenos a la educación formal”, explica un folleto.

Otra de las salas que formó parte del recorrido fue la de “Miradas sin Rendición: Imaginación y Presencia del Universo Indí­gena”,  una propuesta museográfica del indí­gena mexicano rescatada a través de fotografí­as, artesaní­as y pelí­culas, que lo describen desde la perspectiva teológica, cientí­fica y artí­stica.

La exposición muestra también las múltiples transformaciones de las culturas indí­genas en las últimas décadas y se afirma que “contrariamente a la idea extendida de que el universo indí­gena de México constituye una unidad social y cultural, las creaciones naturales de los pueblos indios muestran una diversidad y son expresiones de la multiplicidad de conocimientos e interpretación de la realidad que albergan las comunidades indias”.

Posteriormente, el grupo se trasladó a otras biósferas, cuyas temáticas fueron el agua, las novedades informáticas y el relato de leyendas.

A las 14:30 p.m. los tres grupos de reunieron en la entrada a la Expo para compartir los alimentos, y para recibir la noticia de que como premio a su buen comportamiento se les daba un poco de libertad para que pudieran realizar por su cuenta las visitas que desearan. Varios de ellos incluyeron dentro de su recorrido la pista de hielo y  juegos como la tirolesa, el laberinto y el muro.

Desde el punto de vista de la maestra  Rosy Garcí­a, este tipo de viajes enseñan a los jóvenes la conducta fuera de las aulas, “responsabilidad que varios docentes eluden”, y les muestra a los jóvenes  la importancia de respetar reglas. En tal sentido, no se permitió, por ejemplo, el cambio de lugar en el autobús, la solicitud más socorrida  entre los jóvenes.

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