La vejez no impide hacer y abre nuevos caminos

Por Gloria Analco

(semlaccu@enet.cu)

México, DF.(SEMlac).- Las mujeres mayores de 60 años enfrentan en México un mundo adverso durante su vejez: discriminación y exclusión. No existen políticas públicas para garantizarles una buena vida, con dignidad y respeto. En esta situación están 10 millones 100.000 personas mayores y se prevé que para 2030 las mujeres mayores serán el 18,7 por ciento del total de la población de más de seis décadas de vida.
El envejecimiento femenino inspiró a las periodistas Patricia Kelly y Alicia Ibargüengoitia a conversar sobre el tema con 26 mujeres, de entre 70 y 95 años, quienes han tenido una vida exitosa en sus carreras profesionales, están activas y lograron destacar.
Sus testimonios están reunidos en el libro Mujeres grandes, editado por Sincronía Encuentros, en cuya presentación oficial tuvo lugar el último viernes de febrero, en el Foro Cultural Chapultepec y produjo un diálogo revelador.
Las autoras señalan que trataron de mostrar modelos de mujeres que viven felices, lúcidas y llenas de proyectos la senectud.
En Mujeres grandes figuran la escritora Elena Poniatowska, Premio Cervantes 2013; la astrónoma Silvia Torres Castilleja, multipremiada; la empresaria de teatro Fela Fábregas; la reconocida gastronómica Chepina Peralta; la cardióloga Lilia Ávila; las actrices Silvia Pinal e Isela Vega; las políticas Ifigenia Martínez y Rosario Ibarra de Piedra; la coreógrafa Gloria Contreras; la activista Concepción Calvillo; la feminista Anilú Elías Paullada y la editora Kena Moreno, entre otras.
Patricia Kelly señaló que ojalá todas las mujeres mayores llegaran a la senectud tan de radiantes y con largas trayectorias como las 26 entrevistadas. Nelly, reconocida periodista, afirmó que, no obstante, la realidad indica que para muchas personas la vejez es sinónimo de carga, discriminación, olvido y estancamiento laboral. Mujeres grandes prueba hoy que se puede contar otra historia.
Las entrevistas se realizaron en 2012. Cuentan las autoras que ese año conversaron con la filósofa Carmen Torres Monroy, entonces con 81 años; con la compositora Ema Elena Valdelamar, con 87, y con la concertista de piano María Teresa Rodríguez, de 89 años, quienes fallecieron antes de ser editado el libro.
Ellas habían dicho que llegaron satisfechas y seguras a la senectud, que durante su vida alcanzaron grandes metas y prácticamente todo lo que se habían propuesto.
Todas las entrevistadas nacieron antes de la pasada década del cincuenta, por lo que vivieron muchos cambios en la condición femenina que les ayudaron en sus vidas, lo que motivó a las periodistas a entrevistar a muchas otras mujeres.
De este modo, el libro aporta nuevas visiones: la vejez no es sinónimo definitivo de pérdida de la memoria, enfermedades crónicas, cansancio, soledad y temor a la muerte que paraliza.
Las autoras de Mujeres grandes reconocieron que la discriminación por edad no permite que muchas mujeres alcancen logros como los obtenidos por sus entrevistadas y pusieron como ejemplo que a los 40 años muchas mujeres no tienen trabajo, mientras otras, a los 60 años, son obligadas a jubilarse.
Con la compilación editorial queda claro que las mujeres contemporáneas deben prepararse para llegar en condiciones óptimas a la etapa de la adultez, exigir al Estado la creación de condiciones de igualdad para las mujeres y reconocimiento a sus proyectos.
Alicia Ibargüengoitia afirmó que es verdad que las entrevistadas son mujeres exitosas, pero no por ello dejaron de ser ajenas a los episodios de discriminación, como el caso de Ana Ofelia Murguía, una destacada actriz, quien contó que no hay papeles de calidad para las actrices que han dejado de ser jóvenes.
Fela Fábregas, actriz celebérrima, viaja constantemente para buscar nuevas obras de teatro y la economista Guadalupe Rivera Marín escribe hoy una novela.
“Todas tienen planes y proyectos”, dice Alicia Ibargüengoitia. Tal es el caso de Elena Poniatowska, quien está preparando un libro para cada uno de sus 14 nietos, mientras la cardióloga Lilia Ávila planea otro sobre la enseñanza clínica y uno más del pregrado de cardiología. “Ninguna de ellas se ha quedado de brazos cruzados”, dijo.
Uno de los casos más sobresalientes es el de Silvia Torres Castilleja, investigadora emérita del Instituto de Astronomía de la UNAM, quien a sus más de 70 años será la primera mujer y primera persona de nacionalidad mexicana que presidirá la Asociación Internacional de Astronomía, y tomará posesión para el periodo 2015-2018 en la Asamblea General a realizarse en Honolulu, Hawai, el año próximo.
Aunque a la presentación del libro estaban invitadas las entrevistadas, por razones de agenda solo llegaron la periodista y escritora María Luisa la China Mendoza, la cardióloga Lilia Ávila Ramírez, la feminista y publicista Anilú Elías Paullada, la terapeuta Selma González, la luchadora social Luz Longoria de Álvarez Icaza, la editora y publirrelacionista Kena Moreno, la poeta Thelma Nava y la astrónoma Silvia Torres Castilleja.
En la presentación del libro se leyeron trozos de las entrevistas con cada una de las presentes en el Foro Cultural Chapultepec, recordando que Anilú Elías Paullada, por ejemplo, dijo que en el presente se siente, curiosamente, mejor que en muchas otras etapas de su vida.
La cardióloga Lilia Ávila Ramírez comentó que ella vive entusiasmada y “quisiera más”, por lo que en la actualidad quiere dirigir un protocolo con una oftalmóloga, lo cual ya fue aceptado y “aquí me quedo a terminarlo”, dijo.
La terapeuta Selma González habló de “erotizar la vida”, que significa tener proyectos, llevarlos a cabo, cosas que tienen que ver con la comunidad o con asuntos propios… disfrutar una tarde, una mañana; es decir, volver altamente sensible todo lo que es sensual.
La poeta Thelma Nava respondió también con un poema: “Si hoy fuera el último día señalado para no asombrarnos le pediría prestado a mi enemigo su pañuelo de seda, su corbata de sombra. Ataría con ellos las palabras rotas y las que nunca dije…”
La luchadora social Luz Longoria de Álvarez Icaza reconoció que está un poco retirada, pero que le interesa mucho México, la gente que está todavía sufriendo la opresión, los indígenas, los campesinos, los obreros, los jóvenes. “Estoy pendiente de todas esas situaciones”, señaló.
La astrónoma Silvia Torres Castilleja confesó que se sentía llena de energía, llena de ganas de seguir trabajando, y agregó que, conforme ha cambiado de edad, “ha sido distinta la realización, distinto el reconocimiento y distintas las responsabilidades”, pero que de todas maneras su pasión es la astronomía, “y no la suelto”, aseguró.
Kena Moreno, creadora de la medalla “La Mujer de México”, manifestó que se sentía plena en esta etapa de su vida y que, en su opinión, el cómo te sientes depende mucho de cómo piensas. “Yo pienso que soy una mujer que tengo todas las facultades intactas”, comentó.
Frente a este recordatorio de frases emitidas por las entrevistadas, de mujeres que decían sentirse muy bien, la escritora y periodista conocida como La China Mendoza pidió la palabra para poner en duda que las mujeres pudieran estar enamoradas de su vejez, y acto seguido dijo: “Yo me horrorizo… tanta alegría por la vejez… a mí no me da nada de alegría, me duele enormemente… ahorita no me puedo ni hincar…”, y su intervención, en la que añadió otras frases por el estilo, dobló de la risa al auditorio por la gracia con que lo decía.
Con la antropóloga Marcela Lagarde se cerró el libro, a manera de recapitular sobre su contenido, y a la pregunta sobre si la vejez no es un cautiverio de las mujeres, ella respondió que sí, pero que cuando escribió sobre los distintos cautiverios “era muy joven y no contemplé la vejez”.

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