Clientelismo, poder e intermediarios locales en Chile

David Luján Verón fue galardonado con uno de los Premios a las mejores tesis de doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades 2018 de la Academia Mexicana de Ciencias. Foto: Elizabeth Ruiz/AMC.

Zacatecas, Zac.- Cómo se construye cotidianamente una idea de Estado entre diversos actores burocráticos, político-partidarios, dirigentes barriales y vecinos, y cuáles son los juegos de poder que articulan relaciones clientelares en Chile, es el tema de la tesis de doctorado de David Luján Verón, quien investigó estos juegos de poder que articulan relaciones clientelares (concepto al que el autor refiere como formas de reciprocidad e intercambio) en una comuna de aquel país del Cono Sur.

En la década de los noventa, Chile era considerado “modelo” entre los países de América Latina en términos de estabilidad política y crecimiento económico. Se le veía como un país que transitó pacíficamente de una dictadura y que a pesar de ello logró una rápida transición política con un sistema de partidos muy institucionalizado, políticas que tendían al centro y, por ende, requerían la conciliación entre posturas de derecha e izquierda. Era considerado ajeno a prácticas como el clientelismo.

“Me interesaba contribuir a derrumbar estos mitos sobre la democracia chilena, además de mostrar algunas convergencias con países donde el clientelismo ha tenido mayor importancia, tanto en la academia como en los medios de comunicación, como Argentina y México”, comentó el hoy profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Agregó que, a diferencia de nuestro país, en Chile nunca hubo una revolución social. Después de la Revolución Mexicana se incorporó de forma subordinada a sectores populares, se aumentó la propiedad pública de áreas estratégicas de la economía como el petróleo, y se introdujeron derechos sociales, aunque de forma selectiva, como tierra y vivienda, procesos que, no obstante, están inacabados.

En Chile, la izquierda comenzó un proceso de reformas tendientes al aumento del papel del Estado y nacionalización de algunas áreas de la economía como el cobre, el cual se detuvo con el golpe militar de 1973; en la dictadura comenzó un periodo de liberalización económica muy profunda en sectores como educación, salud y pensiones. Cuando regresaron los civiles al poder en 1990, explicó Luján Verón, lidiaron con herencias del modelo constitucional impuesto por Augusto Pinochet, caracterizado por su conservadurismo político y neoliberalismo económico.

Para esta investigación, el sociólogo realizó siete meses de trabajo de campo intensivo en 2016 y 2017 en Chile, hizo entrevistas a profundidad y semi-estructuradas a diversos actores como burócratas, político-partidarios, dirigentes barriales y vecinos de quienes obtuvo información, además de revisar cartas que la población mandaba a políticos para demandar bienes y servicios. Como parte del trabajo etnográfico, estableció relaciones sociales con los involucrados, lo cual le permitió extraer confluencias y divergencias entre lo que la gente piensa, dice y hace recíprocamente. 

“Al participar también del campo de representaciones y expectativas de los actores, se necesita un manejo cuidadoso de las relaciones construidas. Por ejemplo, para que los políticos me permitieran acompañarlos, busqué ser útil para ellos (contestar llamadas, atender solicitudes de los vecinos, ayudar a organizar la agenda). El problema fue, después de un tiempo, cómo salir de la relación, cuando yo mismo busqué construirme necesario para las actividades políticas cotidianas”, comentó.

Desde su perspectiva, en sociología y ciencia política se suelen hacer estudios sobre la política desde posturas dicotómicas como autonomía contra dependencia, emancipación contra reproducción, conformidad contra resistencia. En especial, la oposición ciudadanía contra clientelismo le parecía que más que contribuir a comprender, oscurecía el análisis de la movilización sociopolítica.

“Con mi investigación mostré que cuando se toma en cuenta el punto de vista del actor para comprender cómo y por qué se moviliza, la explicación tiene un tono más heterogéneo, paradójico, abierto y oscilante. También quería rebatir las imágenes sobre el clientelismo centradas en la compra del voto o sus impactos negativos en la democracia y la participación, y ayudar a entender el sustrato relacional de esta práctica, esto es, que involucra intercambio moral, emociones, expectativas, representaciones y ritualizaciones sociales”. 

David Luján Verón fue galardonado con uno de los Premios a las mejores tesis de doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades 2018 de la Academia Mexicana de Ciencias por la tesis: “El estado soy yo”. Clientelismo, poder e intermediarios locales en Chile, trabajo académico que realizó en el Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México, con la asesoría del doctor Marco Estrada Saavedra. 

Desde la socioantropología del clientelismo planea realizar un estudio centrándose con más profundidad en el carácter oscilante entre el clientelismo y la protesta en una delegación central de la Ciudad de México. “Por la heterogeneidad socioeconómica de sus habitantes, así como de sus repertorios de acción, abonaría a examinar distintos modos en que se construye la ciudadanía y la democracia. El acercamiento etnográfico, a su vez, me permitiría seguir investigando la teatralización de la vida sociopolítica”.

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