DíA DE LAS NIӑAS Y LOS NIӑOS: NADA QUE CELEBRAR

 

Por Gladis Torres Ruiz

México, DF, (CIMAC).- El 29.1 por ciento de la población de México está constituida por niñas y niños de 0 a 14 años, 16.6 millones son niños y 16.1 millones, niñas, quienes enfrentan la falta de acceso a la educación, salud, salud sexual y reproductiva, así­ como
violencia dentro y fuera del hogar.

La Red por los Derechos de la Infancia en México(Redim) informó que si bien el 30 de abril deberí­a ser un motivo de celebración para niñas y niños, existen aún grandes pendientes para garantizar los derechos de la infancia en el paí­s.
Pendientes que implican, entre otros factores, la armonización legislativa y el desarrollo de polí­ticas públicas encaminadas al bienestar de la infancia y sustentadas en los principios rectores de la Convención sobre los Derechos del Niño, afirmó la organización en un comunicado de prensa.

Para 2009 más de la mitad de la población infantil del paí­s se encontraba en situación de pobreza patrimonial (62.2 por ciento) y uno de cada cuatro niños y niñas (28 por ciento) no tení­a los ingresos suficientes para cubrir sus requerimientos alimenticios, indica la oficina en México del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef-México).

Mientras que en materia educativa nuestro paí­s aún no logra una cobertura universal; información del Instituto Nacional de Estadí­stica y Geografí­a (Inegi) señala que el 5.7 por ciento de niños y niñas de 5 a 14 años no asiste a la escuela.
El organismo gubernamental precisa que entre los factores que inciden en esta situación destacan los económicos y de carácter familiar, siendo la población pobre la más vulnerable.

En su reporte la Infancia Cuenta en México 2009, la Redim afirma que la proporción de población sin instrucción es mayor para las mujeres que para los hombres, sin importar si la localidad es urbana o rural, a lo que se suman la pobreza y la crisis económica actual que tienen un impacto negativo en la educación de las niñas.

Las familias sin medios económicos para educar a todos sus hijos e hijas “consideran más importante enviar a los niños que a las niñas a la escuela”, explica la Red.

SIN SALUD Y EDUCACIӓN SEXUAL Y REPRODUCTIVA

A la deserción escolar de las niñas por motivos económicos se suma el abandono de la escuela provocado por el embarazo adolescente. A decir de especialistas, la escasa o nula educación sexual que recibe la infancia mexicana contribuye a ese fenómeno.

Ipas México apunta que cada minuto nacen tres niñas y niños en el paí­s y uno de ellos es de madre adolescente. Existe 60 por ciento de riesgo adicional de mortalidad materna entre adolescentes embarazadas y más posibilidad de que estas mujeres abandonen la escuela por falta de recursos y discriminación.

La directora de la organización civil Afluentes, Gabriela Rodrí­guez, explica que las adolescentes de niveles socioeconómicos bajo y medio bajo son las más vulnerables a presentar embarazos no planeados e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).
A ello se suma que los servicios públicos de salud para las adolescentes no son accesibles, además de que las jóvenes carecen de información en prevención del embarazo y para postergar el tener hijos.

En México, el 83 por ciento de todas las hospitalizaciones de niñas y mujeres adolescentes de entre 10 y 19 años de edad –atendidas en nosocomios de la Secretarí­a de Salud (Ss)– se derivó de complicaciones relacionadas con el embarazo, parto, puerperio y aborto.

Un análisis realizado por IPAS-México, de los egresos hospitalarios de las mujeres atendidas por la Ss durante 2009, detalló que las causas ligadas a la maternidad representan el primer factor de hospitalización de niñas y adolescentes.

VIOLENCIA

A diferencia de otros tipos de violencia de los que es ví­ctima la infancia mexicana, el abuso sexual prevalece contra las niñas y les genera daños psicológicos, fí­sicos y emocionales hasta la edad adulta, advierten especialistas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que gran parte de la violencia sufrida por las y los menores de 14 años ocurre en el hogar, a manos de sus padres, cuidadores y familiares, además de que las consecuencias de esta violencia ponen en peligro su salud y desarrollo.

La Redim asegura que México carece de información sistemática que muestre la magnitud del problema, y además no se cuenta con sistemas que faciliten tanto el diagnóstico en niñas y niños ví­ctimas de abuso como la denuncia eficaz.

Mientras que en su “Informe Nacional Sobre Violencia de Género en la Educación Básica”, la Secretarí­a de Educación Pública, señala que cuatro de cada 10 niñas de escuelas primarias a nivel nacional son ví­ctimas de insultos, golpes o humillaciones por parte de sus compañeros hombres.

En el caso especí­fico de Chihuahua, la organización civil Justicia para Nuestras Hijas reportó que más de la mitad de las mujeres desaparecidas en 2010 fueron niñas, y advirtió que el mayor riesgo de desaparecer lo corren las adolescentes y jóvenes de entre 13 y 17 años de edad, el cual aumenta si viven en Ciudad Juárez.

A pesar de todo lo anterior Unicef-México informó en su estudio “Inversión pública en la Infancia y la Adolescencia Durante el Periodo de 2007 a 2010”, presentado ayer afirma que la inversión  pública en la infancia en México representó poco más de 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Sin embargo, observó, su distribución es desigual, toda vez que programas destinados a proteger a las niñas y niños contra todo tipo de violencia, abuso o explotación tienen destinados menos del 1 por ciento cada uno.

www.cimacnoticias.com

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