CORRESPONSABILIDAD SOCIAL EN LA ATENCIӓN AL MIGRANTE

Por: Jorge Gustavo Castañon Cisneros

Dentro de una Oficina Municipal de Atención a Migrantes, es de vital importancia que la población objetivo de la misma sea participe activa de todas y cada una de las esferas de atención propuestas y diseñadas para atenderle.

Es decir, que conozca, entienda y asimile, en su justa dimensión, los empeños que se realizan para el desarrollo e incorporación integral de su perfil binacional dentro de la vida social, económica y polí­tica del municipio y nuestro estado.

Es importante que comprendan que somos un grupo de ciudadanos que, desde el sector público, atendemos a otros ciudadanos. Que desde los diversos mecanismos con que cuenta la estructura gubernamental, se gestiona y/o administran recursos económicos y materiales que nos pertenecen a todos.  Y que, en este caso particular, se aplican para que el sector poblacional migrante y sus familias gocen de una atención equitativa, justa y sin distingo alguno en relación a otros grupos o sectores sociales o por cualquier otro factor enunciado por nuestra carta magna como credo, creencia polí­tica, raza, edad o género.

Creemos que cada programa, actividad o lí­nea de acción con que se trabaja desde ese espacio de atención al migrante, debe abordarse con un profundo sentimiento de corresponsabilidad y solidaridad social y no como la prestación de un servicio con la obligatoriedad de “dar” ayudas o de ser receptáculo de una multitud de peticiones asistenciales influidas más por un concepto de paternalismo arcaico y no por el de una sociedad igualitaria, democrática y participativa.

Como ejemplo de lo anterior, hablaremos de uno de estos programas: el apoyo para el trámite de Apostilla de diversos documentos, dentro de los Estados Unidos, que el migrante o un miembro de su familia requiere para diversos fines en México, a través de tres casos:

  1. La del Sr. Manuel X. Ciudadano mexicano. Oriundo de Ojocaliente. Deportado en diciembre del 2010. Radicó en Chicago, Il por 15 años. Cuenta con 3 hijas ciudadanas americanas.
  2. La del Sr. Leonardo Y, Oriundo de Ojocaliente y Residente Legal de los Estados Unidos en el estado de Nuevo México. Con un hijo nacido en la Unión Americana.
  3. La de la Sra. Guillermina N, quien radico de manera indocumentada en la Ciudad de Orange en California. Procreo cuatro hijos en ese estado.

El sr. Manuel radicó en los Estados Unidos 15 años, tiempo durante el cual no regresó a México. Sus hijas no conocí­an ni el paí­s, ni el estado ni el municipio de su padre. Cuenta con 3 hijas americanas. Sus pertenencias principales están en aquel estado. Comenta que mantení­a un ingreso promedio mensual de aproximadamente 2100 usd. Y que por obvias razones su interés fundamental era hacer su vida en la Unión Americana.

Requiere apostillar las actas de nacimiento de sus hijas americanas para poder recibir la doble nacionalidad  y con ello los beneficios y derechos consagrados en nuestra carta magna por ser un ciudadano(a) mexicano(a).

Se le pregunta por que no hizo dicho asentamiento antes de regresar a México y responde con frí­a naturalidad “Por que nunca pensé en regresarme. Todas mis cosas están en E. U.. Por eso ellas nacieron allá. Pero ya que. Ahora pues que me ayuden ¿no?”

El Sr. Leonardo Y es residente legal. Dos veces al año se va a su domicilio en Nuevo México. Eventualmente viaja durante el año por razones de compras. En el municipio tiene una ferreterí­a. Se acerca a la Oficina Municipal de Atención al Migrante y solicita se le apoye para el trámite de la doble nacionalidad de su hijo. Se recibe su petición y se le explica el mecanismo de trabajo a través del Instituto Estatal de Migración.

Cierta molestia se percibe en su rictus al explicarle que tení­a que llevar su documento a las Instalaciones del IEM junto a un documento o identificación en los E. U. que él si acreditaba y cubrir un monto de 60 usd. (que en términos comparativos es menos de lo que un servicio de paqueterí­a urgente cobrarí­a por un paquete pequeño con guí­a prepagada para los Estados Unidos) Toma el folleto informativo, de reojo nos mira y balbucea: “para eso mejor me espero y cuando vaya el próximo mes yo mismo la saco pos ni que fuera tan difí­cil. Deberí­a ser gratis”.

En el caso de la Sra. Guillermina N, las circunstancias no le favorecieron en la Unión Americana donde su condición de inmigrante indocumentada les genero, a ella y esposo, siempre vivir en la zozobra y en trabajos un tanto alejados de lo que se espera del American Dream. El esposo de la Sra. Guillermina se regresó por cuestiones de salud de su madre. Obviamente lo siguió ella y se trajo a sus hijos. Aquí­, apenas tienen donde trabajar y viven en casa de su suegra. Los niños van a la escuela llueve, neve o relampagueé. Ellos no quieren que sean iletrados.

Ella pidió el apoyo a la Oficina de Atención para poder inscribir a sus hijos en el Registro Civil, contar con el Seguro Popular y ser reconocidos en la escuela sin ningún problema a futuro. Se le explico el mecanismo del trámite y se le dijo que tendrí­a que cubrir la cantidad de 240 usd. (60 usd por acta) Dada su condición precaria, el IEM le apoyará con 120 usd. La presidencia con 40 usd y un diputado migrante con otros 60 usd. Se trata de sumar. Ella pidió le diéramos unos dí­as para vender gelatinas y trajo 20 usd. No querí­a sentir que no hizo algo por aportar.

Estimado lector, sí­rvanos lo anterior para abrir una serie de consideraciones que esperamos se puedan compartir y reflexionar en aras de reafirmar la urgente y necesaria cultura de corresponsabilidad y solidaridad social entre todos nosotros.

Sin duda se debe apoyar al que menos tiene, crear espacios de atención al que permanece en el anonimato,  brindar las oportunidades necesarias para todos de manera igualitaria. A cambio, esperamos la incorporación integral de todos ellos que nos permitirá como paí­s, contar con el trabajo, esfuerzo y dedicación de cada mexicano a favor del bien superior de nuestra nación por encima de cualquier interés particular.

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