EL MUNDO YA NO ES COMO HACE 60 Aí‘OS NI COMO HACE UN MINUTO

Por Sergio Candelas Villalba

¿Qué ha cambiado para que varí­en los métodos de formación profesional del periodista? La cultura, los métodos y técnicas cambian y se modifican constantemente, es el caso de la avanzada tecnologí­a que nos heredó el visionario Steve Jobs que revolucionó no sólo la computación sino la tecnologí­a en los dispositivos móviles del iPod, iPhone, iPad y el último iPhone 4S, esla gran figura de la comunicación del siglo XXI.

Pero,en esta serie de colaboraciones veremos lo que sucede en el periodismo. La realidad es más compleja y el lector se ha creado nuevas necesidades. La realidad como objeto de materia del periodismo, es decir, como información, tiene nueva dinámica. Las redes sociales nos descubren nuevas formas de relaciones humanas. La insurgencia en el Medio Oriente, la crisis económica del dólar y del euro, la inseguridad, los asesinatos, los secuestros yel temor, son situaciones que suscitan distintas concepciones ideológicas, distintos cambios sensibles.

Los coqueteos con el universo, con la luna y los retos a la gravedad en los viajes espaciales, se han convertido para el periodismo en materia de información explosiva, inquieta, inestable, que sólo con métodos y técnicas adecuadas puede el periodista captarla y exponerla

En todas las salas de redacción, el redactor en jefe exige a sus subordinados que respondan en sus notas a las preguntas qué, quién, cuándo, cómo y dónde. Nada de opinar. Sólo exponer los hechos. Tan es así­ que, la opinión quedó reducida al editorial y relegada a una columna en páginas interiores.

En cambio la información ha ocupado lugares preponderantes. Esta actitud responde a las exigencias de un lector deseoso de estar más informado que orientado por opiniones que, generalmente, son de í­ndole polí­tica, la cual anda tan mal, que es decepcionante, ya no tiene credibilidad, ello acaba de suceder con el show que nos dieron en la Cámara de Diputados los señores que se dicen nos representan, lo cierto es que, obedecen aintereses partidarios.

Todo medio de comunicación social, además de ajustarse a preceptos constitucionales, de no alterar la paz pública, de no atacar la moral social ni invadir la vida privada de la gente, de ser escrito y hablado con lenguaje sencillo y decente; mantenerse en condiciones técnicas de redacción, impresión y presentación de manera que pueda ser leí­do, escuchado y visto en condiciones morales tales que, al entrar a los hogares su lectura, su escucha y su visión dejen huella generosa y útil en la mente de todos.

A través de más de 55 años he podido comprobar que la historia del periodismo ha evolucionado, sobre todo en los últimos años del siglo pasado y en lo que va del tercermilenio. Se ha entrado a un proceso de transición  que va aunado a la libertad de expresión, que deberá de ejercerse sin cortapisas, exigiendo el derecho a la información y a la transparencia.

El periodismo y los periodistas tenemos una función eminentemente social, porque concebimos a la prensa en función de los intereses sociales a los que sirve o debe servir.

No hay prensa sin sociedad, como no hay periodistas sin la función social que deben desempeñar, de ahí­ que el papel del periodista es defender el interés de la colectividad y no el de un grupo polí­tico, partido o sector gremial, empresarial o gubernamental, cualquiera que éste sea, ni ejercer la difamación, el amarillismo y el chantaje para vender periódicos o sacar provecho publicitario para radio y televisión.

Ya pasó el tiempo en que la prensa, la radio y la televisión eran cooptados por el sector oficial para ocultar, manipular, engañar u ofender mediante la dádiva de publicidad o personal, encubierta con recursos, prebendas y obsequios, más cuando el correo de voz en la población observa la realidad que se da en su entorno y percibe el ocultamiento o la noticia aviesa para manipular.

Por ello, el periodista es el predicador de la verdad en función de la justicia cabal y plena, que debe proporcionarse a los individuos que conforman la sociedad.

Desde mi arribo al periodismo a mediados de la década de los 50tas los medios de comunicación han avanzado mucho en su libertad de expresión.

Fueron 14 años de deambular y convivir en los más altos peldaños de la polí­tica nacional. Durante muchas horas, dí­as, meses y años mis escenarios fueron el Palacio Nacional, la residencia presidencial de Los Pinos y respirar los polvos de la patria por todo el contorno nacional para conocer la problemática nacional, las acciones y las obras del sector público.

De prisa… porque, la profesión y la urgencia de informar con oportunidad, así­ lo exige.

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