PEMEX EN EL CAMBIO DE ADMINISTRACIӓN

Análisis Polí­tico

Por: Gabriel Contreras Velázquez

Zacatecas, Zac.-La prensa mexicana, apenas en dí­as recientes, ha volteado a ver el tema de la reforma energética que es la parte vertebral de los compromisos que establecerí­a el equipo priista en la campaña de Peña Nieto como “programa de gobierno” (que no se confunda con proyecto de nación), y misma que involucra una mayor participación privada en la exploración y explotación de yacimientos de petróleo en aguas nacionales.

A la fecha, el equipo cercano al presidente electo ha buscado que su figura sea apenas comentada y atestiguada en los noticieros y diarios a nivel nacional. Han mantenido distancia prudente en los últimos dí­as del sexenio de Calderón, factor clave que les ha permitido desplazarse por dentro y fuera del paí­s cabildeando las directrices sexenales con que el PRI pretende hacer gobierno.

Sin embargo, los intereses extranjeros no han permitido el disimulo informativo y tienen puesta la mira en la controversia de las declaraciones (a finales de septiembre) del directivo de PEMEX, Juan José Suárez Coppel, en cuanto que negara que existen contratos con firmas españolas para la construcción de dos hoteles flotantes o flóteles.

En esa misma lí­nea discursiva tampoco negó del todo que existieran “contratos de condiciones suspensivas” que permiten “apartar” el servicio o producto para cuando así­ se le requiera. Esta reserva permite, según lo que dijera el directivo de PEMEX, que la paraestatal vaya en busca de otras ofertas, y en caso de no encontrarlas, poder acceder a los servicios que antes eligieran de aquellas empresas.

La conferencia de prensa fue convocada urgentemente, para que el funcionario pudiera marcar una postura ante los medios nacionales e internacionales frente a la presión que generara la información que circuló desde España donde se dio a conocer esta supuesta firma de contratos.

Igualmente, en dicha rueda de prensa Suárez Coppel mencionó que estos contratos que permiten “reservar” productos y servicios, forman parte de la remodelación de la flota de la paraestatal, para la cual se invirtieron alrededor de 600 millones de pesos (recursos que se obtendrí­an de deuda, presupuesto y caja), de los cuales se ocuparí­an 380 millones para pagar esos dos naví­os.

La presión entre los gobiernos mexicanos y español, por dentro y fuera de cada uno de estos paí­ses, está comenzando a tomar tintes ásperos en torno al tema de los flóteles. El pasado domingo 14 de octubre, el mandatario Mariano Rajoy dijo ante los medios y miembros del Partido Popular que él mismo habí­a facilitado la firma de dichos contratos en su pasada visita a México en abril de 2012, cuando también tuvo oportunidad de charlar con los entonces candidatos presidenciales del PRI, PAN, PANAL y de las izquierdas.

A esta coyuntura también se une la gira de trabajo que realiza Peña Nieto, donde se ubican dos puntos clave en el tema de la apertura comercial de PEMEX a la inversión privada extranjera. La primera fue la visita que realizara a Brasil en Septiembre, donde reconoció que un modelo favorable para el desarrollo de esta nueva etapa de inversiones en hidrocarburos serí­a el que se implementa en Pretrobras, el cual es producto de la relación de supeditación del capital privado (alrededor del 68%) sobre el público (apenas un 32%) y su consiguiente pérdida de soberaní­a pública en la toma de decisiones de aquella empresa (el único control polí­tico que ejerce el gobierno en Petrobras es el control de los precios del combustible).

El siguiente punto es la reciente visita que realizarí­a el presidente electo a Alemania, donde el principal tema de la agenda que desahogó con la primer ministro Angela Merkel fue el de las energí­as renovables y nuevamente la apertura de PEMEX a la inversión de capital extranjero.

El protocolo de visita hablaba de una Alemania interesada en escuchar las propuestas mexicanas para los próximos seis años, pero no fue sino hasta que los probables inversionistas teutones comenzaron a cuestionar el clima de inversión como poco favorable a partir del fenómeno de la inseguridad generada por el narcotráfico, que Peña Nieto tuviera que generar confianza ofreciendo una revisión de fondo de un “marco seguro” para la realización de proyectos económicos en México.

En los medios nacionales se vio con optimismo la agenda de trabajo por Europa del presidente electo, y dejaron a un lado completamente la visión indecisa que tienen los inversionistas extranjeros de nuestro paí­s. La coyuntura que enfrenta la paraestatal mexicana no es sencilla al encontrarse inmersa en pleno cambio de administración.

Además, la presión que impuso España a la agenda de inversiones en nuestro paí­s provocó un clima expectante para los otros paí­ses en los que se ha interesado el primer cí­rculo del presidente electo. Los inversionistas esperan un entorno más favorable para competir en el mercado mexicano, es por ello la llamada a Peña Nieto a reforzar la seguridad del dinero, el capital humano y la infraestructura, que podrí­an introducir en la producción de energéticos. A esto se suma el tiempo que esperarán hasta conocer en qué condiciones se dará una reforma energética, tal cual lo habí­a prometido el presidente electo durante todo este año.

A toda acción… múltiples reacciones.

Se quejan algunos medios de comunicación, entre ellos NTR de Zacatecas, que la glosa del segundo informe de gobierno, en la administración de Alonso Reyes, es un ejercicio de simulación. Es evidentemente previsible que teniendo a la bancada mayoritaria priista haciendo un “supuesto examen” de las condiciones en que se encuentra Zacatecas, que una glosa en esas condiciones no entregue resultados tangibles. En vez de hacer reclamos que suenan a perogrullada, deberí­an rescatar aquél periodismo de investigación que realizaban no hace mucho tiempo. Hoy, en cambio, invierten más en columnas de suposiciones y dichos, al mismo tiempo que le dan preferencia a las declaraciones de Saúl Monreal y Geovanna Bañuelos, marcando una lí­nea editorial muy clara… Y de Imagen de Zacatecas, mejor ni hablemos…

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