LA UAZ NECESITA UN LÍDER

Referente periodístico…

Por Gerardo DE ÁVILA (*)

Los acontecimientos en la UAZ obligan irremediablemente a reflexionar sobre el presente y futuro de nuestra universidad. Y obligan más porque aumenta la percepción de que no hay liderazgo en la autoridad. El rector Armando Silva Cháirez ha renunciado a dicho liderazgo o no ha querido asumirlo.

¡En cualquier caso: bastante malo!

El colapso financiero que vive la Universidad Autónoma de Zacatecas se agudiza y pone a la institución, otra vez, al borde de la quiebra, sino es que ya está… La deuda debe andar por el orden de los 900 a los mil millones de pesos. En medio de esto, un rector sin liderazgo ni capacidad de gestión. Preocupante.

¡Se sospecha incapacidad!

Decimos entre 900 a mil millones de pesos porque la opacidad en la que ha caído la institución no permite a la sociedad tener claridad sobre el monto exacto. La transparencia es una asignatura pendiente en la universidad. No llega la rendición de cuentas como una cultura a informar.

¡Mejor el rumor es una política interna!

Nadie, absolutamente nadie duda de que Armando Silva Cháirez sea un buen hombre pero hasta ahí, como líder de los universitarios ha quedado a deber. No debe extrañar la campaña que vaticina que ahora sí terminará por renunciar. Su liderazgo está bastante debilitado. Otra vez, la UAZ es blanco de críticas.

¡Al interior de su equipo dicen lo mismo!

La “grilla” que se vive al interior de la UAZ va más allá, entró al terreno de las comparaciones. Un sector de universitarios ironiza diciendo que tanto Alfredo Femat Bañuelos como Francisco Javier Domínguez Garay ya se pueden morir tranquilos, porque ya fueron rebasados en la deuda por Silva Cháirez.

¡De ese tamaño es la ironía!

Cada quien su culpa.

Que se entienda: el actual rector no ha sabido enfrentar el colapso financiero de la universidad, por tanto, tiene parte de culpa, los intentos por encontrar una solución han sido ineficaces, la relación con los acreedores, proveedores, sindicatos, ISSSTE y el SAT se deteriora todos los días.

¡Y la sociedad se muestra molesta!

La ruptura política de Silvia Cháirez tanto con Alfredo Femat Bañuelos como con Francisco Javier Domínguez mermó su capacidad de gestión, que se fundaba en buena medida en los consejos de sus “mentores”. El actual rector no ha construido relaciones en el centro país. Su presencia es nula.

¡La gestión no es su fuerte!

El –ex cuadro distinguido- de sus dos antecesores no ha logrado gestionar una salida a al problema financiero de la UAZ. Tampoco ha logrado transparentar todo lo que está ocurriendo hacia adentro. La sospecha de que hay incapacidad crece, mientras, las voces de que hay corrupción no desaparecen.

¡El mismo cuento de siempre!

Quien manda en la universidad (Silva), aprovechó muy bien el desencuentro que tuvieron Femat Bañuelos y Domínguez Garay para ganar rectoría, sin embargo, no aprendió a tejer fino porque luego vino la ruptura con el doctor Domínguez. Se quedó sin los consejos y respaldo de la gente de los ex rectores.

¡Es lo mínimo que ocurrió!

Estamos de acuerdo que no hay que dejar solo al rector, pero también Armando Silva debe asumir el compromiso de encabezar los esfuerzos de la universidad con liderazgo y determinación. Y sino informa a la sociedad lo que ocurre la credibilidad y paciencia de los contribuyentes irá a la baja. Cuidado.

¡Qué cosas del no, no entenderá el rector!

SPAUAZ y STUAZ, toman partido…

Es evidente, que los problemas financieros han terminado por confrontar a los dos sindicatos: SPAUAZ y STUAZ. Si hoy se tuviera que decidir el futuro de la universidad, el sindicato de maestros ya no apoyaría al rector; en cambio; el líder de los trabajadores respaldaría a Silva. Hoy posiciones contradictorias.

¡Más polarización no se puede!

En un momento, el discurso del Secretario General del SPAUAZ Antonio Guzmán Fernández como el de Rafael Rodríguez Espino fue el mismo, ahora no; cada quien busca defender su causa, mientras, la universidad camina por terrenos pantanosos, a punto de la quiebra o ya en la quiebra.

¡Las cosas por su nombre!

El desgaste por la millonaria deuda que mantiene la UAZ para con el ISSSTE ha lastimado mucho a la institución de salud, quien literalmente ha dicho que los universitarios exigen servicio médico de calidad cuando la universidad no paga. Y eso es sólo por poner un ejemplo. La amenaza de suspender el servicio está.

¡Las cosas no marchan bien!

El más optimista de los escenarios señala que la solución a la crisis financiera de la UAZ no es sencilla, no se dará de un día para otro. El más pesimista, apunta a que si no se toman las medidas necesarias la institución colapsará. En el centro del país está la solución con una buena gestión y voluntad política.

¿Pero quién gestiona?

Dicho de otra manera, la solución financiera en la UAZ no está en Zacatecas, tampoco en el gobernador, se encuentra en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y en la Secretaría de Educación Pública y para eso se requiere un rector con liderazgo, respetado, con capacidad de gestión, con relaciones clave, etc.

¡No basta sólo una reingeniería!

Es tan sólo una opinión.

(*) Periodista.

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