El año del Mundial también se juega en Zacatecas

Por: Dra. Julieta del Río Venegas

Zacatecas, Zac.-Este 2026 es, sin lugar a dudas, el año del Mundial. El fútbol vuelve a ocupar el centro de la conversación pública, despierta pasiones y genera una expectativa colectiva que trasciende fronteras. En Zacatecas, esta emoción no es ajena ni pasajera; por el contrario, se ha construido de manera constante a lo largo de los últimos años a través de una política deportiva que hoy comienza a mostrar resultados claros.

Durante dos años consecutivos, nuestro estado ha sido escenario de eventos que han logrado algo más que competencia: han fortalecido la identidad y el sentido de pertenencia. El cuadrangular de verano y la Copa del Bienestar se han convertido en espacios de encuentro social, donde municipios, comunidades y familias enteras coinciden alrededor de una misma pasión. Lo que inició como una estrategia de promoción deportiva, hoy es ya una política pública consolidada del actual gobierno estatal.

La semana pasada, en el Palacio de Convenciones, el gobernador del estado anunció la continuidad y el fortalecimiento de estos programas como parte de las acciones prioritarias para este año. No es un anuncio menor. En un contexto nacional complejo, apostar por el deporte como eje de cohesión social es una decisión política que merece atención y análisis.

La Copa del Bienestar ha sido particularmente significativa por la interlocución y coordinación logradas entre los municipios. La participación en las categorías femenil y varonil no solo habla de inclusión, sino de una visión integral del deporte. El cuadrangular, por su parte, eleva su alcance y nivel competitivo al anunciar la presencia de equipos de primera división, lo que no solo genera espectáculo, sino también aspiración entre niñas, niños y jóvenes que ven en la cancha una oportunidad real de desarrollo y un proyecto de vida posible.

A este panorama se suma un hecho histórico para Zacatecas: la llegada de la Selección Nacional Femenil de fútbol, que disputará en nuestro estado un partido clasificatorio rumbo al Mundial de 2027. Conviene recordar que el Mundial Femenil de la FIFA se celebra un año después del Mundial varonil, que inicia este mismo año, lo que coloca a Zacatecas en una posición relevante dentro del mapa futbolístico nacional e internacional.

Está demostrado, incluso desde la evidencia estadística, que el deporte rompe barreras, une comunidades y fortalece el tejido social. Une al mundo, pero también une a un estado con sus municipios y comunidades. Todo parte de una pasión compartida. En ese sentido, el deporte no debe verse como un gasto superfluo, sino como una inversión social de alto impacto. Sus beneficios se reflejan en la paz, el bienestar y en una mejor convivencia social, especialmente en un estado como el nuestro, donde la cercanía territorial permite que estas políticas tengan un efecto multiplicador.

Apostar por el deporte es también una estrategia de prevención del delito. La evidencia es clara: cuando existen espacios deportivos activos, accesibles y bien organizados, se reducen los factores de riesgo. Como bien expresó Arturo Brizio: “Un joven en una cancha es una víctima menos tentadora y una práctica delictiva menos”. Esta frase resume de manera contundente el valor del deporte como herramienta efectiva de política pública.

No se trata únicamente de fútbol, sino de una visión que entiende al deporte como un mecanismo de reconstrucción del tejido social. Por ello, la continuidad de la Copa del Bienestar y del cuadrangular por la paz, hoy denominados torneos por el progreso, debe leerse como parte de una estrategia integral y no como eventos aislados.

En lo personal, me honra formar parte de esta organización y la confianza que se ha depositado en mí para impulsar estos proyectos. Más allá de los cargos o responsabilidades, existe la convicción de que estas acciones están transformando realidades y ofreciendo alternativas positivas a miles de jóvenes zacatecanos.

El Mundial llegará y pasará, pero lo verdaderamente importante será lo que quede después: una sociedad más unida, espacios públicos fortalecidos y una política pública que apostó por el deporte como motor de bienestar. En Zacatecas, hoy el balón no solo rueda en la cancha; también mueve conciencias y construye comunidad.

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