Cincuenta años entre el callejón y un amor profundo

Por Josefina Casas Fernández / MIRADOR

Zacatecas, Zac.- En el primer cuadro del Centro Histórico de la capital de Zacatecas, entre el colorido Jardín Independencia y la viva Plaza Genaro Codina, llamada así en honor al compositor zacatecano, padre de la famosa y emblemática Marcha de Zacatecas, se localiza el mercado que también lleva el nombre del artista zacatecano, popularmente conocido como El Laberinto. Afuera se ubica el callejón donde diariamente concurren comerciantes a vender una gran variedad de productos a turistas y visitantes, como flores, plantas medicinales, cremas, lentes, elotes, tamales ropa, joyería, dulces, artesanías del estado y alimentos como lo hace la señor Bertha Hernández Padilla.

Durante 50 años, el amor a su familia ha sido el motivo principal que ha permitido a la señora Bertha Hernández, primero, ayudar a sus padres para sacar adelante a sus 12 hermanos; después, emprender su propio negocio para sacar adelante a sus cinco hijos, vendiendo  productos alimenticios, la mayoría elaborados en casa.

Para lograr su objetivo, todos los días a las 5:00 de la mañana inicia su jornada laboral con la preparación de sus productos en  su hogar. Después se traslada y se instala afuera del céntrico mercado zacatecano Genaro Codina o el Laberinto, y cuando el reloj marca las 13:30, empieza a trabajar.

“Tengo 50 años dedicándome al comercio de tostadas, que vendo a 15 pesos la bolsa; los nopalitos a 10 pesos; la bolsita de tortillas de nopal a 15 pesos; la miel a 25 pesos la bolsa y a 120 el bote; la miel de maguey a 60 pesos la bolsa; a 1120 pesos el bote de un litro; el pipián a 70 pesos el cuarto; las gorditas de nata a 20 pesos y las de trigo también a 20pesos.

Los productos que vendo los preparo con ayuda de mis hijos en casa; únicamente la miel de abeja y la miel de maguey vamos a traerla a las comunidades de Casa Blanca o de Tacoaleche porque es donde mejor se da el producto de la miel. Los nopalitos, cuando es temporada, va uno al campo a traerlos; todo el nopalito es bueno, y si no, vamos a comprarlos a Tacoaleche. También preparo el pipián en pasta y en polvo”.

El pequeño espacio con el que cuenta la señora Bertha Hernández para instalarse a vender sus productos lo coparte con una de sus hijas y al igual que a su madre le ha permitido mantener a su familia.

“Vendo diario, de lunes a domingo. En la mañana está una de mis hijas; ella se viene temprano, a las 9:00 de la mañana y hasta la 13:30 y después empiezo yo. Ella vende aquí porque su esposo tuvo un accidente; hace un año se electrocutó y se cayó de dos pisos. Entonces ella se convirtió en el sostén de su casa; tiene cinco de familia y por eso le dije a mi hija: te doy chance, tu vente en la mañana y yo me voy en la tarde, así que aquí nos acomodamos”.

Para completar el ingreso económico que le permita solventar los gastos de su hogar, con gran  su entusiasmo nos contó que además, aproximadamente a las ocho de la noche también sale a vender taquitos afuera de su casa, ubicada cerca de la Dirección de Tránsito del estado, en la calle Benito Juárez 516 de la colonia C.N.O.P.

Entrevistada en su establecimiento comercial, doña Bertha compartió con mirador.com que su vida matrimonial no ha sido un cuento de hadas; sin embargo, siendo una mujer de trabajo, familiarizada desde muy pequeña con este comercio, ya que al ser la mayor de 12 hermanos de quienes, tras fallecer sus padres se hizo cargo, al nacer sus hijos, esto no le impidió continuar con profundo amor y trabajo constante para transformar su adversidad en dulces frutos al lograr sacar adelante a sus cinco hijos y a un nieto, quien pronto concluirá su licenciatura en Derecho.

 “Con mi trabajo y a Dios logré comprar mi casa; tuve cinco hijos, se me murió uno, pero me quedó un nieto, el de mi hija; ahorita él está estudiando y ya mero se gradúa de abogado. A mis hijos los he sacado adelante en su escuela, aunque no todos quisieron estudiar una profesión, pero esa ya fue elección de ellos”.

Para finalizar nuestra charla con doña Bertha Hernández, quien amablemente compartió con  periódicomirador.com, recomendó a las nuevas generaciones “trabajar honradamente, como debe de ser, para que no agarren cosas que no deben; irse por lo derecho, como debe de ser.

Yo desde los 7 años ando en esto, de la escuela a mi trabajo, y vivo muy orgullosa de mi trabajo; se puede salir adelante honradamente, pues con este trabajo saco adelante a mis hijos, que para mí lo más importante”.

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