Denuncia líder sindicalista mala atención en el IMSS

Por: Patricia Chandomí, corresponsal

logo-IMSSCimacnoticias | San Cristóbal de las Casas.-  La líder sindical de las cuidadoras en jardines de niños de la zona de los Altos de Chiapas, Luisa Margaret Castillo Mora, denunció las condiciones inhumanas con las que opera el Hospital 5 de Mayo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La trabajadora denunció que pese a que entró al hospital con un diagnóstico de hepatitis, la tuvieron cinco días en los pasillos. El primer día estuvo sentada en una silla de ruedas al lado de las y los pacientes en el área de urgencias.

“No hay camillas suficientes, ni médicos, ni enfermeras, se despedazan por atendernos, pero no es suficiente, no hay medicamentos; yo estuve esperando casi una semana para que hubiera cama en el tercer piso, pasaba un médico daba un diagnóstico, pasaba otro, hasta que se desocuparon camas.

“En el pasillo nos atienden automáticamente, hay bebés, viejitos, estamos revueltos hombres y mujeres, gente de todo el estado, la primera noche yo la pasé sentada en una silla de ruedas”, contó Luisa Margaret.

“Yo entré a ese hospital el pasado 13 de febrero; llegué en una situación crítica, yo había presentado color amarillo, me dijeron que era hepatitis; me reprogramaron cinco veces; cada médico me daba un diagnóstico distinto, después me dijeron que no tenía hepatitis sino graves problemas de la vesícula”, explicó.

Luisa Castillo Mora, secretaria general del Sindicato de  Trabajadores de Confianza, aglutinado al Sindicato Demócrata de Trabajadores Administrativos del Estado de Chiapas, dijo que presentó una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Tras la llegada de dos visitadoras de la CNDH, en el IMSS los médicos le agendaron una operación para el pasado 24 de febrero.

“Ese día, ya estando en quirófano me regresaron porque como también sufro de la médula, necesitaba un medicamento especial. El anestesiólogo dijo que él no se arriesgaría a operarme sin ese medicamento, por lo que el subdirector lo regañó que cómo era posible que se negara a operarme teniendo en su oficina una caja de ese medicamento”, contó Luisa Margaret.

Después de muchas penurias la mujer de 34 años fue operada, aunque el mismo día de la intervención se le notificó que se perdieron las donaciones de sangre que realizaron dos amigos suyos como requisito para ser operada.

 

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