La voz de las venezolanas

Palabra de Antígona

Por; Sara Lovera

SemMéxico, Cd. de México.- ¿Quién analiza qué pasa con las mujeres venezolanas? ¿Quiénes son y cómo enfrentarán la intervención de Estados Unidos? Son más de 4 millones de migrantes y desplazadas en la última década. Viven en riesgo constante. La pregunta es si la intervención les devolverá tranquilidad, seguridad y derechos.

Este domingo, la Coordinadora Feminista 8M de Venezuela repudió el intervencionismo de Donald Trump y advirtió el recrudecimiento de la eterna crisis económica y social venezolana.

La analista Claudia Vargas publicó en la revista Nueva Sociedad, el 29 de diciembre pasado, un texto sobre la actual situación de las venezolanas. Dice que enfrentan un riesgo estructural permanente; que la migración reforzó su discriminación y explotación en los países de tránsito y destino, lo que las hizo migrar. El chavismo impidió acceder a los “avances” marcados por la política internacional de género. En su país, el aborto sólo se permite cuando peligra la vida de la madre, y nada más.

La Coordinadora 8M coincide con el 70% de estadounidenses que están en contra del intervencionismo, según encuesta de la CBS News, y afirma que el bombardeo y la intervención son inaceptables. Llama a reflexionar porque Estados Unidos busca ejercer su control militar en toda América Latina.

Advierte que la salida de Nicolás Maduro no disminuirá la violencia de género, el feminicidio, la discriminación, la migración forzada, la trata y la estigmatización de las venezolanas hipersexualizadas.

Vargas afirma que el desplazamiento y la migración de venezolanas supera los 4 millones, viviendo doble vulnerabilidad de género y migración. Huyeron por la crisis, las políticas restrictivas, la violencia y los estigmas culturales e imaginarios, reforzados en todas las rutas de migración.

La cuestión no es menor. Las noticias indican que dentro de Venezuela creció el temor por lo que suceda en los próximos días. La cifra de migrantes equivale al 23% de la población; la mayoría está en edad productiva y 85% reside en América Latina y el Caribe; 56.8% regularizó su situación migratoria. Su destino es Colombia, Perú, Brasil, Estados Unidos y Chile. Las razones de la salida variaron con el tiempo, pero comparten un mismo trasfondo: la crisis que hizo imposible sostener una vida cotidiana digna y libre.

¿Cómo regresar?, se interroga Vargas, ante la falta de protección institucional y la irregularidad migratoria, colocando a las mujeres en riesgo permanente. La violencia sexual, la explotación, la discriminación o la invisibilidad se entrelazan en un mismo hilo: vulnerabilidad sistémica que atraviesa fronteras.

Entre 2016 y 2018, 2.7 millones de venezolanos y venezolanas dejaron el país. Al principio, los países receptores respondieron de manera hospitalaria, pero esto fue cambiando cuando el flujo se intensificó. Lo que empezó con un gesto solidario terminó en políticas de control crecientes: las fronteras se endurecieron y los trámites se multiplicaron.

Las venezolanas viven precariedad. Ellas encabezan más del 50% de los hogares, con escasa tasa de ocupación del 36.8%, desempleo de 57%, y muchas mujeres abandonaron su trabajo para asumir tareas de cuidado, sin autonomía, atrapadas en una red de dependencia económica y vulnerabilidad.

Existe una crisis devastadora de servicios básicos: 69.2% de la población no accede al agua potable; 69.3% no ha tenido atención médica; 46% de mujeres como concejalas, pero no gobernantes. Abandonada la niñez y las embarazadas. Encima, un clima de restricción de libertades, prensa controlada, sólo muchas víctimas. Habrá que esperar para reconocer que la simple destitución y secuestro de Maduro no garantiza nada. Veremos.

Periodista, editora de género en la OEM y directora del portal informativo semmexico.mx

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