Que los valores hagan posible una Convivencia en paz: Obispo

Zacatecas, Zac.- Sigifredo Noriega Barceló, obispo diocesano de Zacatecas, dijo que el centro de la evangelización siempre ha sido el ser humano y que “el Evangelio es para el ser humano; eso es lo importante en tiempos de indiferencia y secularización, lo que se pretende es que al menos haya valores humanos que nos unan como son el respeto a la persona, a la vida, la fraternidad, solidaridad.

Si no nos une la misma fe, que nos unan los valores que hagan posible una convivencia en paz, una convivencia sana, que no sea conformista y que haga que las personas aporten al bien común”.

Agregó que la llamada Cartilla Moral fue solicitada por el presidente de la República a la Iglesia Evangélica. “Son principios morales y prácticas de moralidad que, como institución o Iglesia, no se nos ha pedido y  no sé cuál sea la intención de este proyecto y qué estrategias vaya a tener. Es algo bueno, pues todo lo que sea valores humanos, que vayan a sostener el tejido social y sanear, es positivo”.

A un año del triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y de su propósito de acercarse a la Iglesia Católica para que coadyuvara con la paz, dijo el obispo que hace un mes se llevó a cabo una reunión del presidente con el Consejo de Presidencia, que representa a todos los obispos católicos, y quedaron de seguir trabajando, “pero comentarios de obispos que están más metidos en la propuesta todavía no vemos claro cómo o en qué sentido iremos.

Se ha ido dejando a iniciativa personal, y en mi caso lo que estoy haciendo en visitas pastorales es entrevistándome es dejar el mensaje de que cada uno es artífice y constructor de la paz”.

Añadió que la semana pasada tuvo oportunidad de estar con agentes de la salud y universitarios, además de servidores públicos, y en todos los casos se ha llegado a la misma conclusión, trabajar por la paz, la cual empieza en la familia y cada persona.

Del mismo modo, sostuvo un encuentro con educadores, y anunció que se reunirá en esta misma semana con empresarios. “Espero que salgamos con algunas propuestas de colaborar con la nación y estamos trabajando en ello”.

En el tema de seguridad pública, dijo el prelado que “si se basa uno en los datos duros, hay aumento de inseguridad porque hay más homicidios y secuestros; están variando las cifras, pero uno que trata más directamente a las familias, un hecho de violencia permanece ahí, no se acaba en un momento, y he notado que hay esa vivencia continuada de pérdida de la paz; ya nada es igual, cambie en las personas.

No digamos en las que se quedan, son que hay personas que tienen que salir de aquí, y no me atrevería a hacer un juicio más allá de lo que he visto en las visitas pastorales y los grupos con los que me he entrevistado”.

Comentó que en Tacoaleche se reunió un grupo de personas “muy heridas a causa de la violencia, y esa gente piensa en la cercanía entre sí, ya que permanece un efecto psicológico, moral, físico y espiritual”.

Subrayó que aún ve “un ambiente de inseguridad que ha llegado y que la herida social está abierta; es un reto para toda la sociedad, no solamente para las autoridades”.

Mencionó Sigifredo Noriega que donde se reunieron más personas para exponer sus condiciones es en Valparaíso, donde más de 100 ciudadanos dieron a conocer sus vivencias. Lo mismo sucede en Fresnillo, Enrique Estrada, Calera, Ojocaliente y Guadalupe, pero en todas partes hay situaciones de violencia que no se pueden ocultar  y que tenemos que atender; “al mínimo, nuestra responsabilidad es estar cerca para escuchar y acompañar para que la gente no se sienta sola y abandonada.

¿Cuándo comenzó todo esto, por qué ha permanecido, por qué se queda en ciertos lugares por un tiempo? Yo no lo sé, pero el hecho es que no sólo hay casos de violencia, sino ambientes de violencia; que hay ciertos polígonos donde se puede recrudecer en un tiempo determinado porque esta gente que hace la violencia no se queda en el mismo lugar todo el tiempo”.

Advirtió que la respuesta a este problema tiene que surgir de la misma sociedad y tiene que estar en un trabajo de colaboración. “Ese es mi deseo, las reuniones con instituciones, incluso, exponiéndome a que se malinterprete. La única intención es esa, ya que las necesidades son muy grandes y los problemas que están emergiendo piden que nadie esté trabajando solo, ya que no podemos dejar a una familia sola, o a una corporación sola; no podemos dejar solos a los policías o a los militares, y ahora a la Guardia Nacional. Todos debemos abrirnos y tener esa conciencia”.

Las familias están muy heridas. Personas ya mayores y no tan mayores se preguntan cuándo va a terminar esto, y pareciera un sufrimiento sin fin, una herida abierta permanentemente, y lo que vamos a hacer es seguir apoyando a las autoridades y trabajar como sociedad. “A mí me consta que están haciendo lo mejor para que eso se contenga, pero que antes, se prevenga. Hay personas heridas en el camino y hay que acompañarlas. Los delitos que más dañan a la comunidad son secuestros, homicidios y desapariciones, ya que hay personas desaparecidas desde hace muchos años y se reúnen el homicidio, la desaparición y la incertidumbre”, expuso el prelado.

Finalmente, sobre la llegada de la Guardia Nacional (GN), manifestó que “en general, puede llegar a ser una respuesta muy buena a este tipo de problemáticas si hay un objetivo claro y coordinación de las diferentes instituciones y los mismos niveles de las policías; si hay un objetivo que no cree confusión entre las funciones de las instituciones respecto a sus actividades específicas.

Quisiera dar una palabra de confianza a que sí podemos, siempre y cuando estemos unidos como sociedad, instituciones y corporaciones hacia un objetivo común, la paz”.

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